Feliz cumpleaños a mí
Es cierto que crecer es un amargo paso que todos tenemos que dar. Hasta los que tienen complejo de "Peter Pan" al final terminan creciendo, avanzando, cruzando nuevas etapas. Después de todo, eso es crecer, dejar etapas atrás para empezar otras nuevas.
Quizás tenían razón mis mayores al decirme de pequeña aquello de "disfruta de tu ahora, que cuando te haces mayor muchas ilusiones se pierden". Llevarían razón, no lo niego. Tampoco niego que aunque aun soy joven ya he perdido algunas, no todas.
El día que va a ser mañana siempre ha tenido un significado especial para mí, aunque bueno, es algo que tiene un significado especial para casi todos. Algo común que sucede a todo el mundo una vez al año.
Pero hoy me he dado cuenta que para mí ya ha perdido su esencia. Ya no es como antes, aunque quizás nunca haya sido nada del otro mundo, pero era algo. Era nervios en la tarde anterior porque sabía que iba a llegar, era irse a dormir pronto para que la noche pasara rápida, era esperar con ganas que muchas personas que no solían acordarse a menudo de mí, en mi día especial lo hicieran.
Ahora ya no. Ahora ya no hay nervios, ya no queda la ilusión. Ahora solo es una cifra nueva que llega, un recuento de cuantos más se olvidaron un año más de mí y alguna dedicatoria fría y repetida que me dedica el nuevo "sabelotodo", facebook.
Nunca he pedido mucho, ni mejor, ni más caro. Siempre he pedido lo justo, lo original. Algo que te lleve tiempo, algo que tengas que decirme de verdad, algo que salga de ti.
Yo no quiero felicidades acompañadas de "ya lo sabes todo" ni quiero regalos hechos porque sí.
Supongo que por eso no tengo nada, porque para que me quieran mal que no lo hagan.
Sonido blanco es ese momento en el tiempo, ese espacio o lugar en el que solo eres tú mismo. Nada de lo que te rodea interfiere en ti. Solo estás tú.
viernes, 16 de diciembre de 2016
martes, 13 de diciembre de 2016
Un olor para el recuerdo
Resulta curioso a mi parecer como puedes recordar momentos que ya pasaron con la nitidez que tendrían si hubieran acontecido apenas hace unas horas, sin embargo, echas cuentas y ves como ha pasado el tiempo. De pronto un año te ha parecido apenas unos días y cinco años han pasado como dos semanas. Unas horas de risas y bromas, unas semanas de vacaciones, unos años viviendo una etapa a la que ya no vas a poder volver nunca. Y tal vez no quieras volver a ella, o es que tal vez la eches de menos para siempre.
Es curioso como guiamos los momentos por olores, por personas o por lugares. Al menos a mi me pasa. Los recuerdos que tengo son detallados, tal vez sea culpa de una buena memoria o culpa de ser tan observadora cuando en un lugar o con alguien me siento bien.
Me encanta determe en el tiempo, mirar alrededor y fijarme en las pequeñas cosas en las que normalmente nadie suele detenerse.
El olor caracteriza mucho mis recuerdos y es que no hay nada como recordar el olor que caracterizaba a mi tata cuando se preparaba con su colonia para salir a la calle.El olor del pollo al horno que suele hacer papá y sin olvidar "el pollo a la Pantoja" de mamá, que de pequeños y ahora ya no tan pequeños nos encanta comer en casa. Algo que nos hacía gracia de peques y que será una receta para generaciones futuras, estoy segura de ello. No hay nada como el olor a suavizante de la ropa que te pones limpita en casa cuando llevas un tiempo fuera de ella. Nada como el olor que tenía mi hermano pequeño cuando era un bebé, sobre todo cuando mi madre lo bañaba en colonia y usaba ese suavizante especial para su ropita.
No hay nada como pasear por la calle y que te llegue un olor que automáticamente te sume en un recuerdo. Sea grato o ingrato, es tu pasado y es el que hace tu presente.
De un modo u otro los recuerdos son los que nos hacen a día de hoy y a mi me encanta tenerlos, por ello, presentes.
Resulta curioso a mi parecer como puedes recordar momentos que ya pasaron con la nitidez que tendrían si hubieran acontecido apenas hace unas horas, sin embargo, echas cuentas y ves como ha pasado el tiempo. De pronto un año te ha parecido apenas unos días y cinco años han pasado como dos semanas. Unas horas de risas y bromas, unas semanas de vacaciones, unos años viviendo una etapa a la que ya no vas a poder volver nunca. Y tal vez no quieras volver a ella, o es que tal vez la eches de menos para siempre.
Es curioso como guiamos los momentos por olores, por personas o por lugares. Al menos a mi me pasa. Los recuerdos que tengo son detallados, tal vez sea culpa de una buena memoria o culpa de ser tan observadora cuando en un lugar o con alguien me siento bien.
Me encanta determe en el tiempo, mirar alrededor y fijarme en las pequeñas cosas en las que normalmente nadie suele detenerse.
El olor caracteriza mucho mis recuerdos y es que no hay nada como recordar el olor que caracterizaba a mi tata cuando se preparaba con su colonia para salir a la calle.El olor del pollo al horno que suele hacer papá y sin olvidar "el pollo a la Pantoja" de mamá, que de pequeños y ahora ya no tan pequeños nos encanta comer en casa. Algo que nos hacía gracia de peques y que será una receta para generaciones futuras, estoy segura de ello. No hay nada como el olor a suavizante de la ropa que te pones limpita en casa cuando llevas un tiempo fuera de ella. Nada como el olor que tenía mi hermano pequeño cuando era un bebé, sobre todo cuando mi madre lo bañaba en colonia y usaba ese suavizante especial para su ropita.
No hay nada como pasear por la calle y que te llegue un olor que automáticamente te sume en un recuerdo. Sea grato o ingrato, es tu pasado y es el que hace tu presente.
De un modo u otro los recuerdos son los que nos hacen a día de hoy y a mi me encanta tenerlos, por ello, presentes.
lunes, 5 de diciembre de 2016
DESHUMANIZACIÓN
Igual no sea justo que de golpe y porrazo venga a quejarme justamente aquí que quien me tiene que oír no me oye. Aquí que quienes tienen que darse por aludidos no se van a dar nunca. No va a solucionar mi vida que entre aquí pero al menos me quedo algo más liberada.
Me cansa, me cansa ya que todo el mundo parezca ser más inteligente y más vivo que yo. Que todos me tomen a mí como la tonta a la que poder mover como una marioneta.
Y menciono a todos, desde el capullo/a que se dignó a robarme el móvil el otro día, pasando por mi jefe que me contó la verdad sobre el contrato a medias y terminando con la gente que te busca nada más que para cuando les conviene o tienen un problema. Esas que dicen llamarse "amigas", que no se amigas de quién, porque desde luego, mías no. Eso lo tengo claro.
No entiendo, ni voy a entender nunca como la gente tiene la enorme jeta que presenta. ¿Dónde está la vergüenza? ¿Dónde meten la empatía?
La humanidad me tiene harta, desde el teleoperador que te trata mal por teléfono contestando de forma seca, hasta la gente que te mira raro por la calle. Es que ya ni caminar tranquila dando un paseo se puede. No se puede porque se dignan a quitarte lo que quizás de más valor material tienes. Porque no es que me caracterizen mi cantidad de cosas caras o de valor material. Apenas una chaqueta que fue un regalo y un móvil con "esconchones" y con unos cuantos contactos que ni de ti se acuerdan ya.
Igual no sea justo que de golpe y porrazo venga a quejarme justamente aquí que quien me tiene que oír no me oye. Aquí que quienes tienen que darse por aludidos no se van a dar nunca. No va a solucionar mi vida que entre aquí pero al menos me quedo algo más liberada.
Me cansa, me cansa ya que todo el mundo parezca ser más inteligente y más vivo que yo. Que todos me tomen a mí como la tonta a la que poder mover como una marioneta.
Y menciono a todos, desde el capullo/a que se dignó a robarme el móvil el otro día, pasando por mi jefe que me contó la verdad sobre el contrato a medias y terminando con la gente que te busca nada más que para cuando les conviene o tienen un problema. Esas que dicen llamarse "amigas", que no se amigas de quién, porque desde luego, mías no. Eso lo tengo claro.
No entiendo, ni voy a entender nunca como la gente tiene la enorme jeta que presenta. ¿Dónde está la vergüenza? ¿Dónde meten la empatía?
La humanidad me tiene harta, desde el teleoperador que te trata mal por teléfono contestando de forma seca, hasta la gente que te mira raro por la calle. Es que ya ni caminar tranquila dando un paseo se puede. No se puede porque se dignan a quitarte lo que quizás de más valor material tienes. Porque no es que me caracterizen mi cantidad de cosas caras o de valor material. Apenas una chaqueta que fue un regalo y un móvil con "esconchones" y con unos cuantos contactos que ni de ti se acuerdan ya.
sábado, 22 de octubre de 2016
23 de Septiembre de 2016
Hoy, un mes después de verte por primera vez. Un mes más tarde de disfrutar contigo de una noche única.
Un día repleto de esperas, nervios, calor, música, emociones, lágrimas, risas y mil sensaciones más que si siguiera enumerando terminarían por ocupar esta página completa.
Ya me imaginaba que sentiría todo eso que vino a mi estómago en el momento que apareciste, pero sentirlo lo llevó a algo mucho más allá. Más puro, más único si cabe.
Esa noche el "caos" invadió a las miles de personas que llevábamos horas esperándote fuera de ese recinto. Esas personas que a pesar de no conocernos de nada compartíamos tanto. Esa pasión por tu música, por todo lo que das de ti en cada actuación.
¡Y qué pedazo de directo te hiciste!
Y que profesional estás hecha que a pesar de no poder estar al 100%, lo estuviste.
Siempre recordaré el momento en que no pude despegarme de ti. Desde niña oyéndote cantar en los discos de mi madre y sabiendo tus canciones y aun no había despertado.
Pero entonces llegaste con un "Sí" en un momento que todo me parecía "NO" y me ayudaste. Sin querer y darte cuenta hiciste más con tu música que muchos con sus palabras.
Primero vino un "sí", luego una explicación de mi propio "ángel caído", su consiguiente "desaparecer" y cuando me encuentro de nuevo me llevas a un "caos" que me dice "yo quiero, yo puedo" y con todo eso cómo no terminar "rozando el cielo, encadenada a ti".
Hoy, un mes después aun veo vídeos de esa noche y puedo volver atrás y vivir todas esas emociones que nos regalaste a todos.
Hoy, sigo siendo fan de ti. Hoy y para siempre.
Hoy, un mes después de verte por primera vez. Un mes más tarde de disfrutar contigo de una noche única.
Un día repleto de esperas, nervios, calor, música, emociones, lágrimas, risas y mil sensaciones más que si siguiera enumerando terminarían por ocupar esta página completa.
Ya me imaginaba que sentiría todo eso que vino a mi estómago en el momento que apareciste, pero sentirlo lo llevó a algo mucho más allá. Más puro, más único si cabe.
Esa noche el "caos" invadió a las miles de personas que llevábamos horas esperándote fuera de ese recinto. Esas personas que a pesar de no conocernos de nada compartíamos tanto. Esa pasión por tu música, por todo lo que das de ti en cada actuación.
¡Y qué pedazo de directo te hiciste!
Y que profesional estás hecha que a pesar de no poder estar al 100%, lo estuviste.
Siempre recordaré el momento en que no pude despegarme de ti. Desde niña oyéndote cantar en los discos de mi madre y sabiendo tus canciones y aun no había despertado.
Pero entonces llegaste con un "Sí" en un momento que todo me parecía "NO" y me ayudaste. Sin querer y darte cuenta hiciste más con tu música que muchos con sus palabras.
Primero vino un "sí", luego una explicación de mi propio "ángel caído", su consiguiente "desaparecer" y cuando me encuentro de nuevo me llevas a un "caos" que me dice "yo quiero, yo puedo" y con todo eso cómo no terminar "rozando el cielo, encadenada a ti".
Hoy, un mes después aun veo vídeos de esa noche y puedo volver atrás y vivir todas esas emociones que nos regalaste a todos.
Hoy, sigo siendo fan de ti. Hoy y para siempre.
domingo, 9 de octubre de 2016
Sujeto/Objeto
A 9 de Octubre de 2016. Siglo XXI. Era de lo moderno, las tecnologías y los avances continuos en diversos campos.
Y resulta que aún es fácil encontrarse con personas repugnantes que tratan de objetivar a las personas. Por concretar, a las mujeres.
Está claro el hecho de que aún haya una gran diferencia entre el coste de la entrada de una discoteca para chicos frente al coste gratuito de la entrada para chicas.
¿Que por qué esta discriminación positiva hacia la mujer? Porque somos la diversión de los clientes que esos empresarios de locales nocturnos buscan, los chicos.
Se habla y se tacha a la prostitución de denigrante, de sucio, de algo que es un claro tabú para esta sociedad; pero no vemos que están prostituyendo nuestra dignidad como personas.
Nadie debería sentirse objetivado. Ni chico, ni chica.
Porque ni es justo que ellos paguen tanto por una entrada frente a nuestra gratuidad, ni tampoco es justo que se nos trate de objetos de distracción ni como cebos.
Como si de comida se tratara.
Hoy día te pones a buscar trabajo y debido a como está la situación económica del país, lo más fácil es encontrar algo en un bar de copas, pero da la "graciosa" casualidad que antes de preguntar por tu responsabilidad ante el cargo, te pregunten que físico tienes. Y no hablan de presencia, hablan de curvas. Que se os ven las intenciones "súper empresarios".
Tantos golpes en el pecho de lo empresarios que sois y muy poca educación adquirida en vuestra larga vida.
A 9 de Octubre de 2016. Siglo XXI. Era de lo moderno, las tecnologías y los avances continuos en diversos campos.
Y resulta que aún es fácil encontrarse con personas repugnantes que tratan de objetivar a las personas. Por concretar, a las mujeres.
Está claro el hecho de que aún haya una gran diferencia entre el coste de la entrada de una discoteca para chicos frente al coste gratuito de la entrada para chicas.
¿Que por qué esta discriminación positiva hacia la mujer? Porque somos la diversión de los clientes que esos empresarios de locales nocturnos buscan, los chicos.
Se habla y se tacha a la prostitución de denigrante, de sucio, de algo que es un claro tabú para esta sociedad; pero no vemos que están prostituyendo nuestra dignidad como personas.
Nadie debería sentirse objetivado. Ni chico, ni chica.
Porque ni es justo que ellos paguen tanto por una entrada frente a nuestra gratuidad, ni tampoco es justo que se nos trate de objetos de distracción ni como cebos.
Como si de comida se tratara.
Hoy día te pones a buscar trabajo y debido a como está la situación económica del país, lo más fácil es encontrar algo en un bar de copas, pero da la "graciosa" casualidad que antes de preguntar por tu responsabilidad ante el cargo, te pregunten que físico tienes. Y no hablan de presencia, hablan de curvas. Que se os ven las intenciones "súper empresarios".
Tantos golpes en el pecho de lo empresarios que sois y muy poca educación adquirida en vuestra larga vida.
sábado, 1 de octubre de 2016
Dinamita
Me encuentro ahora mismo en una situación de ahogamiento absoluto. Y lo mejor y más gracioso es que no es provocada por mí. Es la gente que me rodea (no todos, pero si muchos más de los que deberían) que esta provocando que termine por explotar y mandar a más de uno a la mierda como llevo aguantándome hacer ya demasiado tiempo.
Me recuerda mi vida ahora mismo a esa escena de la pelicula "Spirit, el caballo indomable" en la que los humanos lo capturan y lo mantienen sujeto con sogas al cuello para que no pueda escapar de ninguna de las maneras. Y sí, ahora mismo yo estoy en la misma situación que ese caballo. Todo el mundo tira de mí, cada vez tensan más la cuerda y por nada del mundo aflojan.
ME NIEGO a sentirme culpable por querer hacer las cosas a mi manera y no como se supone que deben ser o como los demás harían.
Soy una persona que deja vivir, que no se mete en la vida de nadie ni que opina por nadie. Así que, de igual modo, que hagan eso conmigo.
Si fallo en mis decisiones será responsabilidad MÍA y solamente mía. Y me dan igual los "deberías haber..." y los "te lo dije". Equivocarse también es aprender y rectificar es de sabios. Creo que ambas opciones las cumplo y con creces, así que acepto consejos pero no órdenes ni etiquetas. Nada que sea acordado por la sociedad como "es lo correcto", porque paso ya de todo y de todos. Si en mi mano estuviera y de mi saliera pensar únicamente en mí cada una de las veces en todas las situaciones complicadas de mi vida, aseguro que esa complicación desaparecería. Y realmente es lo que debería hacer, pero después de todo tampoco es que me guste ir por ahí haciendo daño a nadie. Aunque más de una vez ese daño por masoquista me lo haya llevado yo.
Llega ya el punto en que empiezas a odiar todo lo que te rodea y solo quieres limitarte a dormir y dormir. No ver a nadie, no dar explicaciones a nadie.
Y es que como dijo en su momento Hugo Finkelstein: "Todos hablan de libertad, pero ven a alguien libre y se espantan".
Me encuentro ahora mismo en una situación de ahogamiento absoluto. Y lo mejor y más gracioso es que no es provocada por mí. Es la gente que me rodea (no todos, pero si muchos más de los que deberían) que esta provocando que termine por explotar y mandar a más de uno a la mierda como llevo aguantándome hacer ya demasiado tiempo.
Me recuerda mi vida ahora mismo a esa escena de la pelicula "Spirit, el caballo indomable" en la que los humanos lo capturan y lo mantienen sujeto con sogas al cuello para que no pueda escapar de ninguna de las maneras. Y sí, ahora mismo yo estoy en la misma situación que ese caballo. Todo el mundo tira de mí, cada vez tensan más la cuerda y por nada del mundo aflojan.
ME NIEGO a sentirme culpable por querer hacer las cosas a mi manera y no como se supone que deben ser o como los demás harían.
Soy una persona que deja vivir, que no se mete en la vida de nadie ni que opina por nadie. Así que, de igual modo, que hagan eso conmigo.
Si fallo en mis decisiones será responsabilidad MÍA y solamente mía. Y me dan igual los "deberías haber..." y los "te lo dije". Equivocarse también es aprender y rectificar es de sabios. Creo que ambas opciones las cumplo y con creces, así que acepto consejos pero no órdenes ni etiquetas. Nada que sea acordado por la sociedad como "es lo correcto", porque paso ya de todo y de todos. Si en mi mano estuviera y de mi saliera pensar únicamente en mí cada una de las veces en todas las situaciones complicadas de mi vida, aseguro que esa complicación desaparecería. Y realmente es lo que debería hacer, pero después de todo tampoco es que me guste ir por ahí haciendo daño a nadie. Aunque más de una vez ese daño por masoquista me lo haya llevado yo.
Llega ya el punto en que empiezas a odiar todo lo que te rodea y solo quieres limitarte a dormir y dormir. No ver a nadie, no dar explicaciones a nadie.
Y es que como dijo en su momento Hugo Finkelstein: "Todos hablan de libertad, pero ven a alguien libre y se espantan".
sábado, 10 de septiembre de 2016
El tren de los sueños
Siempre he pensado que en las estaciones de tren pueden verse a todos los tipos de personas que existen en el mundo. Y no hablo de la nacionalidad, sino de la forma de ser de cada uno. Y tampoco hablo de físico. Hablo de las formas que tiene la gente de administrar su tiempo, de las ocupaciones que nos llevan de estación en estación haciendo montones de kilómetros sin que a penas nos demos cuenta. Y nos quejamos. Nos quejamos de que no vamos de viaje, que no cambiamos de estancia, pero es que la vida misma es un continuo viaje. Hoy en tu pueblo, mañana en tren a la ciudad, pasado en bus a casa de un amigo y al otro en coche a las fiestas del pueblo de al lado.
Viajamos, si, y la mayoría de veces no por ocio. Por eso no nos detenemos a mirar los detalles de nada.
Si la sociedad fuera más abierta y con menos prejuicios, tendríamos un sinfín de personas para conocer cada día. Nuevas experiencias en lugares que aunque estemos acostumbrados a ver al fin y al cabo, en un mismo día puede hacerte cambiar de aires.
Como decía, si nos paramos a observar un momento a quien nos rodea en ese instante que pasamos en la estación. Y quien dice instante también dice horas. Veríamos mas allá.
Están los que van despacio, con tiempo, sin prisas. Esos que se pegaron el madrugón para llegar a tiempo, salieron media hora antes de casa y ahora tienen que pasar media vida esperando a que llegue su tren, por excesivos precavidos.
Vemos a aquellos que pasan corriendo sin comprar el billete, arriesgando su suerte a que los multe el revisor.
Los veloces, que corren hasta el tren como si no hubiera mañana o como si una reunión de zombies viniera persiguiéndoles. Y consiguen colarse por el filillo de la puerta que ya esta cerrando.
Y también están los que se quedan en tierra. Los que ya no van a coger ese tren hoy, igual otro si, pero ni será el mismo momento, ni con la misma gente y tal vez, ni en el mismo andén.
La mayoría de personas nos encontramos en este último tipo. Porque revisamos demasiado antes de salir de casa, porque queremos evitar esperar mucho rato en la estación, porque dejamos que nos entretengan en el camino. Sea lo que sea nos hace perder el tren y no ese que nos llevará al trabajo, a casa o a clase. Sino ese tren que es la vida.
Siempre he pensado que en las estaciones de tren pueden verse a todos los tipos de personas que existen en el mundo. Y no hablo de la nacionalidad, sino de la forma de ser de cada uno. Y tampoco hablo de físico. Hablo de las formas que tiene la gente de administrar su tiempo, de las ocupaciones que nos llevan de estación en estación haciendo montones de kilómetros sin que a penas nos demos cuenta. Y nos quejamos. Nos quejamos de que no vamos de viaje, que no cambiamos de estancia, pero es que la vida misma es un continuo viaje. Hoy en tu pueblo, mañana en tren a la ciudad, pasado en bus a casa de un amigo y al otro en coche a las fiestas del pueblo de al lado.
Viajamos, si, y la mayoría de veces no por ocio. Por eso no nos detenemos a mirar los detalles de nada.
Si la sociedad fuera más abierta y con menos prejuicios, tendríamos un sinfín de personas para conocer cada día. Nuevas experiencias en lugares que aunque estemos acostumbrados a ver al fin y al cabo, en un mismo día puede hacerte cambiar de aires.
Como decía, si nos paramos a observar un momento a quien nos rodea en ese instante que pasamos en la estación. Y quien dice instante también dice horas. Veríamos mas allá.
Están los que van despacio, con tiempo, sin prisas. Esos que se pegaron el madrugón para llegar a tiempo, salieron media hora antes de casa y ahora tienen que pasar media vida esperando a que llegue su tren, por excesivos precavidos.
Vemos a aquellos que pasan corriendo sin comprar el billete, arriesgando su suerte a que los multe el revisor.
Los veloces, que corren hasta el tren como si no hubiera mañana o como si una reunión de zombies viniera persiguiéndoles. Y consiguen colarse por el filillo de la puerta que ya esta cerrando.
Y también están los que se quedan en tierra. Los que ya no van a coger ese tren hoy, igual otro si, pero ni será el mismo momento, ni con la misma gente y tal vez, ni en el mismo andén.
La mayoría de personas nos encontramos en este último tipo. Porque revisamos demasiado antes de salir de casa, porque queremos evitar esperar mucho rato en la estación, porque dejamos que nos entretengan en el camino. Sea lo que sea nos hace perder el tren y no ese que nos llevará al trabajo, a casa o a clase. Sino ese tren que es la vida.
domingo, 21 de agosto de 2016
Con todo el amor, a los POSTURITAS
Mi madre siempre me dijo: "si nadie se acerca así a ti de entrada quizás sea porque te ve inteligente y alguien interesante y tal vez le causes respeto o le de corte"
Que majas y confortantes son esas opiniones de las madres, ¿verdad?
Pero este fin de semana he visto por mi misma una vez más a lo largo de mi vida, que no es así. Y quien quiera que me demuestre lo contrario, aquí me tiene.
Consigues reunir a alguna amiga el viernes o sábado, planear algo "típico" de lo que hacen los adolescentes un fin de semana, eso de salir a las tantas, arreglarse como si no hubiera mañana e ir a la zona donde hacen botellón y donde más ambiente hay. (Ya en esta frase se debe dar por hecho que para nada suelo hacer eso) Y unas cuantas horas dedicadas a descubrir si ese rollo de adolescente guay y "posturitas" me mola me han sido más que de sobra para poder decir que para un rato no está mal, pero que ese vicio que tienen la mayoría de emborracharse e ir a un parque a estar de pie con vasos en la mano hora tras hora es tremendamente aburrido. ¿Como lo consiguen? Porque a mí me costó muchísimo mantenerme entretenida. Y no es que tampoco sea una persona de poca conversación pero es que parece ser que se necesita "ser socio" de estas salidas porque como seas la nueva no mucha gente va a ser la que te preste atención y tiempo.
Simplemente terminas por ser el bicho raro, mi madre diría la única inteligente, pero ya sabemos, las madres y su forma de ponernos en un altar.
Que no me considero más que nadie ni mucho menos, solo soy una adolescente más de casi 19 años que intenta buscar su sitio y forjar su identidad con experiencias en la vida.
Una persona como cualquier otra pero que no quiere actuar como cualquier otra. Que eso de voy porque todos van me cansa y que eso de me paseo con un vaso de la bebida más fuerte y un cigarro en la otra mano mientras llevo el modelito que he tardado horas en elegir esta tarde, me aburre y se me hace repetitivo.
Y tampoco es que todo en la vida sea leer libros, de vez en cuando probar cosas opuestas a nosotros no están mal, pero tanto como para dedicar tantas horas de nuestra vida a hacer siempre lo mismo...
Muchos pueden darme la categoría de aburrida, sosa o poco popular. Como si estar en el punto de mira de todos fuera agradable. Y yo no sé que tendrán esos populares de especiales pero no me gustaría demasiado estar en su pellejo. Que agobio que todo el mundo diga, opine y comente sobre lo que haces o dejas de hacer.
Si es cierto que tampoco el lado opuesto de que ni una sola persona se acerque porque sienta curiosidad por ti es una mierda, pero bueno después de ver en la sociedad que vivimos a mí ya no me sorprende nada.
Mi madre siempre me dijo: "si nadie se acerca así a ti de entrada quizás sea porque te ve inteligente y alguien interesante y tal vez le causes respeto o le de corte"
Que majas y confortantes son esas opiniones de las madres, ¿verdad?
Pero este fin de semana he visto por mi misma una vez más a lo largo de mi vida, que no es así. Y quien quiera que me demuestre lo contrario, aquí me tiene.
Consigues reunir a alguna amiga el viernes o sábado, planear algo "típico" de lo que hacen los adolescentes un fin de semana, eso de salir a las tantas, arreglarse como si no hubiera mañana e ir a la zona donde hacen botellón y donde más ambiente hay. (Ya en esta frase se debe dar por hecho que para nada suelo hacer eso) Y unas cuantas horas dedicadas a descubrir si ese rollo de adolescente guay y "posturitas" me mola me han sido más que de sobra para poder decir que para un rato no está mal, pero que ese vicio que tienen la mayoría de emborracharse e ir a un parque a estar de pie con vasos en la mano hora tras hora es tremendamente aburrido. ¿Como lo consiguen? Porque a mí me costó muchísimo mantenerme entretenida. Y no es que tampoco sea una persona de poca conversación pero es que parece ser que se necesita "ser socio" de estas salidas porque como seas la nueva no mucha gente va a ser la que te preste atención y tiempo.
Simplemente terminas por ser el bicho raro, mi madre diría la única inteligente, pero ya sabemos, las madres y su forma de ponernos en un altar.
Que no me considero más que nadie ni mucho menos, solo soy una adolescente más de casi 19 años que intenta buscar su sitio y forjar su identidad con experiencias en la vida.
Una persona como cualquier otra pero que no quiere actuar como cualquier otra. Que eso de voy porque todos van me cansa y que eso de me paseo con un vaso de la bebida más fuerte y un cigarro en la otra mano mientras llevo el modelito que he tardado horas en elegir esta tarde, me aburre y se me hace repetitivo.
Y tampoco es que todo en la vida sea leer libros, de vez en cuando probar cosas opuestas a nosotros no están mal, pero tanto como para dedicar tantas horas de nuestra vida a hacer siempre lo mismo...
Muchos pueden darme la categoría de aburrida, sosa o poco popular. Como si estar en el punto de mira de todos fuera agradable. Y yo no sé que tendrán esos populares de especiales pero no me gustaría demasiado estar en su pellejo. Que agobio que todo el mundo diga, opine y comente sobre lo que haces o dejas de hacer.
Si es cierto que tampoco el lado opuesto de que ni una sola persona se acerque porque sienta curiosidad por ti es una mierda, pero bueno después de ver en la sociedad que vivimos a mí ya no me sorprende nada.
jueves, 11 de agosto de 2016
Me da coraje. No entiendo el hecho de que haya que callarse las opiniones, los sentimientos o las ideas que tengamos sobre las personas o sobre las actitudes de las personas. Me ha pasado en innumerables veces el hecho de que he sido sincera con lo que pensaba y sentía y la otra persona se lo ha tomado tremendamente mal. Tanto que ha vuelto la situación de tal manera que yo he quedado como la mala malísima de la historia. Es cierto que cuando te hacen una crítica o te dan una opinión que no muestra algo positivo de ti, a todos nos hace enfurruñarnos y tender a enfadarnos con esa persona por haberse atrevido a decirnos eso. Pero no le estamos teniendo en cuenta a esa persona lo sincera que está siendo. Cuando realmente decimos algo de una persona que no es digno de alabar (siempre que sea a la cara) y teniendo en cuenta que si lo decimos es para que se corrija porque es algo que obviamente nos molesta, todo lo que recibimos es un enfado y una serie de ataques injustificados en autodefensa. Por no hablar del típico "bueno pues nada dejamos de hablar y listo".
¡No! Es que no se trata de que no podamos hablar ni llevarnos bien. Se trata de que cada personalidad es diferente y que ni todo lo mío ni todo lo tuyo nos puede parecer bien. Por eso se hablan las cosas, por eso me arriesgo a decirte que algo que haces no me esta gustando. Como si a mi me agradara ir por ahí haciendo de maestra con la gente. ¡Y una mierda! A mi eso me da un palo que ni te imaginas. Pero a veces hay que hacerlo. A veces tienes que ser clara y directa. Sincera y atrevida. Aunque ahora todo el mundo me tome de borde. Aunque todos piensen que busco la perfección en quien me rodea.
La vida es compleja, colegui. Y desde luego no voy a soportar tener a mi lado y aguantar una actitud o acción que no me guste. Venga de quien venga.
He dicho.
viernes, 5 de agosto de 2016
Perdonar y olvidar
Acabo de volver de mis vacaciones, lo cual indica claramente que ahora empieza mi periodo de trabajo, esfuerzo, menos piscineo y mas apuntes. Pero he descansado. He descansado, aprendido y reflexionado sobre otras cosas que antes se me escapaban. Dicen que las vacaciones son para desconectar de todo y cuando me subí a ese avión ahora hace ya 15 días fue lo primero que me propuse pero a veces las situaciones del día a día no te hacen desconectar tanto. Como es habitual en mí y a falta de papel y boli a mano, cogí una de las notas del móvil y comencé a escribir aquello que me rondaba la cabeza.Así que aquí os va mi pequeña reflexión de ese día caluroso de Julio.
Es curioso. Todos hablamos de la palabra perdonar como si nada. Todos damos por hecho que sabemos perdonar y ser perdonados. Nos confiamos en que mañana ya se nos habrá pasado el enfado y con eso se habrá pasado también el daño.Dicen que perdonar es olvidar. ¿Realmente cuando decimos "te perdono", decimos a la vez "queda olvidado"? No lo creo. Las cosas no se olvidan de forma tan fácil como supone pronunciar la palabra mágica. Aunque a algunos hasta pronunciarla se les hace un mundo.Se perdona y pocas veces se olvida y que me digan lo contrario. Que a menos que tu mente sea similar a la del famoso pececito azul olvidadizo, algo que te ha hecho daño no se olvida así como así. Porque es un modo de autodefensa, para que nos vuelvan a hacer lo mismo. Que ya ves que tontería, al final caemos como borregos una y otra vez en el mismo error.Perdonar y olvidar son cosas diferentes y creo que tienen bastante fuerza ambos verbos como para ir separados. Por una parte visto así puede perjudicar en el sentido de que si no olvidas aquello que te hicieron no podrás perdonar nunca a esa persona porque constantemente lo tendrás presente, pero por otra parte también puede que el ser demasiado olvidadizo/a te haga pecar de idiota y todo el mundo se aproveche de ti. Porque sí, porque el ser humano es egoísta, egocéntrico idiota y para no quedar incompleto, aprovechado.
domingo, 10 de julio de 2016
RESPIRAR
Veo como caen de mi piel
Trocitos descamados
Por la ausencia de tu humedad
Mi cuerpo deshidratado
Cae la piel rota
Dejando al descubierto la otra
Con más brillo que la que cae
Porque algo está alimentando
Trocitos descamados
Por la ausencia de tu humedad
Mi cuerpo deshidratado
Cae la piel rota
Dejando al descubierto la otra
Con más brillo que la que cae
Porque algo está alimentando
Mi piel en silencio grita
Sácame de aquí
Mi piel en silencio grita
Oxígeno para respirar
Respirar de esta falta de ti
Respirar de esta ausencia de mí
Respirar para sentir mejor
Respirar para aliviar el dolor
Respirar
Respirar
Respirar
Sácame de aquí
Mi piel en silencio grita
Oxígeno para respirar
Respirar de esta falta de ti
Respirar de esta ausencia de mí
Respirar para sentir mejor
Respirar para aliviar el dolor
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Hoy necesitaría la invasión de mi espacio personal
Pero no
Hoy no lo habrá
No habrá abrazos, no habrá tu abrazo
Hoy no lo habrá
El dolor por momento se hace casi insoportable
Pero lo que no te mata te hace implacable
Cada uno en su universo siente su dolor como algo inmenso
El amor nos da la vida
Y su ausencia nos mata un poco cada día
Pero no
Hoy no lo habrá
No habrá abrazos, no habrá tu abrazo
Hoy no lo habrá
El dolor por momento se hace casi insoportable
Pero lo que no te mata te hace implacable
Cada uno en su universo siente su dolor como algo inmenso
El amor nos da la vida
Y su ausencia nos mata un poco cada día
Mi piel en silencio grita
Sácame de aquí
Mi piel en silencio grita
Oxígeno para respirar
Respirar de esta falta de ti
Respirar de esta ausencia de mí
Respirar para sentir mejor
Respirar para aliviar el dolor
Respirar para sentir que estoy viva
Y puedo respirar sin ti
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Sácame de aquí
Mi piel en silencio grita
Oxígeno para respirar
Respirar de esta falta de ti
Respirar de esta ausencia de mí
Respirar para sentir mejor
Respirar para aliviar el dolor
Respirar para sentir que estoy viva
Y puedo respirar sin ti
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Necesitaba compartirla porque no puede expresar más y mejor..
Esta vez la lluvia es dentro de mí.
Dudo en si basarme en una película para arreglar mi situación en el mundo real. Para romper el bucle en el que ando metida.
"Salvando las distancias" ha sido lo que precisamente me ha hecho replantearme si ser fiel a su guion o si seguir pensando que en la vida real las cosas así no pasan. Pero está tan basada en mi historia... Tanto que no he dejado de verme reflejada en esa periodista que tiene que elegir entre ella o él. O en ese apasionado de la música que se encuentra en la misma situación que ella.
¿Y si separados un tiempo conseguimos más? Sin oprimirnos, nis anularnos como llevamos haciendo ya demasiado tiempo, y no precisamente sin darnos cuenta. Porque conscientes somos, y mucho.
Qué irónico suena.. Estar separados. Como si nuestro día a día no se basara en eso ya.
Toda situación ilógica tiene su límite, incluso en las películas, y hoy he sabido darme cuenta.
Mentiría si dijera que no siento miedo. Pánico. A hacerme daño, a hacerle daño. A actuar y equivocarme una vez más. A no poder recuperar lo poco que ahora tenemos.
Pero sí es cierto que algo hay que hacer. Y hay que hacerlo ya. Mas bien, algo tengo que hacer porque parezco ser la que tiene que tomar la decisión. Me siento ante el hecho de tener que decidir sola. Tomar o dejar algo que dos estamos viviendo. Como si de mi únicamente dependiera el fracaso o la victoria. Y tampoco es justo. El miedo es mutuo y la valentía debe ser mutua también. Porque después de todo, si esto no es de dos en todos lo sentidos, ¿qué hacemos calentándonos tanto la cabeza juntos?
Dudo en si basarme en una película para arreglar mi situación en el mundo real. Para romper el bucle en el que ando metida.
"Salvando las distancias" ha sido lo que precisamente me ha hecho replantearme si ser fiel a su guion o si seguir pensando que en la vida real las cosas así no pasan. Pero está tan basada en mi historia... Tanto que no he dejado de verme reflejada en esa periodista que tiene que elegir entre ella o él. O en ese apasionado de la música que se encuentra en la misma situación que ella.
¿Y si separados un tiempo conseguimos más? Sin oprimirnos, nis anularnos como llevamos haciendo ya demasiado tiempo, y no precisamente sin darnos cuenta. Porque conscientes somos, y mucho.
Qué irónico suena.. Estar separados. Como si nuestro día a día no se basara en eso ya.
Toda situación ilógica tiene su límite, incluso en las películas, y hoy he sabido darme cuenta.
Mentiría si dijera que no siento miedo. Pánico. A hacerme daño, a hacerle daño. A actuar y equivocarme una vez más. A no poder recuperar lo poco que ahora tenemos.
Pero sí es cierto que algo hay que hacer. Y hay que hacerlo ya. Mas bien, algo tengo que hacer porque parezco ser la que tiene que tomar la decisión. Me siento ante el hecho de tener que decidir sola. Tomar o dejar algo que dos estamos viviendo. Como si de mi únicamente dependiera el fracaso o la victoria. Y tampoco es justo. El miedo es mutuo y la valentía debe ser mutua también. Porque después de todo, si esto no es de dos en todos lo sentidos, ¿qué hacemos calentándonos tanto la cabeza juntos?
jueves, 7 de julio de 2016
PLUVIOFILIA: Amor por la lluvia
Muchos dirán que odian la lluvia, que es pegajosa, que te estropea el peinado o el alisado del pelo, que te encrespa y te agobia, que te empapa completamente. Muchos temen a los truenos y los relámpagos. Y otros tantos ven el gris de los días de lluvia demasiado tristes como para salir de casa y disfrutarlos.
A mí la lluvia me purifica. A mí me da ese momento que necesito para sacar la respuesta que tantos días llevo buscando. La lluvia me empapa, me encrespa el pelo y me mancha los zapatos de barro, pero me hace ver que igual ese día me he basado demasiado en mi apariencia, en mi exterior, y que me he detenido muy poco en mirar a mi interior.Estamos tan centrados en que pintas llevamos que olvidamos que igual llevamos el ánimo cogido con pinzas de la ropa en un día de mucho levante.
No hay nada como un día de pleno verano con menos calor, más nubes y el olor a tierra mojada. Ese olor que te prevé la lluvia. Yo en días así ya me levanto diferente. Mi chip mental cambia automáticamente y me hace reflexionar sobre completamente todo. Me ayuda a ver las cosas con perspectiva. Elimina ese bloqueo provocado por demasiados días de calor, de sol y de pegajosidad. ¡El sol sí que es pegajoso! La lluvia cesa, el calor del sol es permanente, al menos si vives en la sartén de España como es mi caso.
Para mí la lluvia no es inconveniente, al igual que el negro es elegante y no triste. El café no es demasiado amargo y el chocolate líquido empalaga demasiado.La lluvia no te despeina, la lluvia te enseña a que despeinada estás mejor, más guapa y menos encrespada, natural. Del mismo modo que tu personalidad no la definen tu color de pelo, de ojos o la ropa que has tenido ganas de ponerte ese día.
La lluvia es semáforo en rojo que te frena cuando vas en picado a caer en algo que no debes. Cuando te centras demasiado en algo que no merece mucho de tu tiempo.
sábado, 18 de junio de 2016
A veces lloro. Como todo el mundo sí. Y que odio llorar, eso también. Siempre lo he odiado porque es un claro signo de debilidad. De límite. Ese momento en que estallas porque no puedes más con esa emoción que llevas dentro, sea buena o mala.
A veces lloro acompañada, porque sola hay veces que no me sale. Solo estallo en ese momento en que cuento lo que me pasa, eso que está dentro y no consigo sacar fuera. Últimamente me pasa demasiado, más de lo que me gustaría. Porque nunca me ha gustado la acción de llorar con público de audiencia.
Que llorar es liberador. Bueno, permítanme que les discuta. Llorar es liberador cuando lo que necesitas es llorar. A veces esa libertad tiene que venir más acompañada de una risa catártica, pero no viene. Viene con lágrimas y entonces no te liberas. Al contrario, si puedes aun más te hundes. Aun más te desesperas y te jodes si, hablando en plata.
A veces lloro acompañada, porque sola hay veces que no me sale. Solo estallo en ese momento en que cuento lo que me pasa, eso que está dentro y no consigo sacar fuera. Últimamente me pasa demasiado, más de lo que me gustaría. Porque nunca me ha gustado la acción de llorar con público de audiencia.
Que llorar es liberador. Bueno, permítanme que les discuta. Llorar es liberador cuando lo que necesitas es llorar. A veces esa libertad tiene que venir más acompañada de una risa catártica, pero no viene. Viene con lágrimas y entonces no te liberas. Al contrario, si puedes aun más te hundes. Aun más te desesperas y te jodes si, hablando en plata.
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