jueves, 11 de agosto de 2016

Me da coraje. No entiendo el hecho de que haya que callarse las opiniones, los sentimientos o las ideas que tengamos sobre las personas o sobre las actitudes de las personas. Me ha pasado en innumerables veces el hecho de que he sido sincera con lo que pensaba y sentía y la otra persona se lo ha tomado tremendamente mal. Tanto que ha vuelto la situación de tal manera que yo he quedado como la mala malísima de la historia. Es cierto que cuando te hacen una crítica o te dan una opinión que no muestra algo positivo de ti, a todos nos hace enfurruñarnos y tender a enfadarnos con esa persona por haberse atrevido a decirnos eso. Pero no le estamos teniendo en cuenta a esa persona lo sincera que está siendo. Cuando realmente decimos algo de una persona que no es digno de alabar (siempre que sea a la cara) y teniendo en cuenta que si lo decimos es para que se corrija porque es algo que obviamente nos molesta, todo lo que recibimos es un enfado y una serie de ataques injustificados en autodefensa. Por no hablar del típico "bueno pues nada dejamos de hablar y listo".
¡No! Es que no se trata de que no podamos hablar ni llevarnos bien. Se trata de que cada personalidad es diferente y que ni todo lo mío ni todo lo tuyo nos puede parecer bien. Por eso se hablan las cosas, por eso me arriesgo a decirte que algo que haces no me esta gustando. Como si a mi me agradara ir por ahí haciendo de maestra con la gente. ¡Y una mierda! A mi eso me da un palo que ni te imaginas. Pero a veces hay que hacerlo. A veces tienes que ser clara y directa. Sincera y atrevida. Aunque ahora todo el mundo me tome de borde. Aunque todos piensen que busco la perfección en quien me rodea.
La vida es compleja, colegui. Y desde luego no voy a soportar tener a mi lado y aguantar una actitud o acción que no me guste. Venga de quien venga.
He dicho.

viernes, 5 de agosto de 2016

Perdonar y olvidar


Acabo de volver de mis vacaciones, lo cual indica claramente que ahora empieza mi periodo de trabajo, esfuerzo, menos piscineo y mas apuntes. Pero he descansado. He descansado, aprendido y reflexionado sobre otras cosas que antes se me escapaban. Dicen que las vacaciones son para desconectar de todo y cuando me subí a ese avión ahora hace ya 15 días fue lo primero que me propuse pero a veces las situaciones del día a día no te hacen desconectar tanto. Como es habitual en mí y a falta de papel y boli a mano, cogí una de las notas del móvil y comencé a escribir aquello que me rondaba la cabeza.Así que aquí os va mi pequeña reflexión de ese día caluroso de Julio.


Es curioso. Todos hablamos de la palabra perdonar como si nada. Todos damos por hecho que sabemos perdonar y ser perdonados. Nos confiamos en que mañana ya se nos habrá pasado el enfado y con eso se habrá pasado también el daño.Dicen que perdonar es olvidar. ¿Realmente cuando decimos "te perdono", decimos a la vez "queda olvidado"? No lo creo. Las cosas no se olvidan de forma tan fácil como supone pronunciar la palabra mágica. Aunque a algunos hasta pronunciarla se les hace un mundo.Se perdona y pocas veces se olvida y que me digan lo contrario. Que a menos que tu mente sea similar a la del famoso pececito azul olvidadizo, algo que te ha hecho daño no se olvida así como así. Porque es un modo de autodefensa, para que nos vuelvan a hacer lo mismo. Que ya ves que tontería, al final caemos como borregos una y otra vez en el mismo error.Perdonar y olvidar son cosas diferentes y creo que tienen bastante fuerza ambos verbos como para ir separados. Por una parte visto así puede perjudicar en el sentido de que si no olvidas aquello que te hicieron no podrás perdonar nunca a esa persona porque constantemente lo tendrás presente, pero por otra parte también puede que el ser demasiado olvidadizo/a te haga pecar de idiota y todo el mundo se aproveche de ti. Porque sí, porque el ser humano es egoísta, egocéntrico idiota y para no quedar incompleto, aprovechado.

domingo, 10 de julio de 2016

RESPIRAR
Veo como caen de mi piel
Trocitos descamados
Por la ausencia de tu humedad
Mi cuerpo deshidratado
Cae la piel rota
Dejando al descubierto la otra
Con más brillo que la que cae
Porque algo está alimentando
Mi piel en silencio grita
Sácame de aquí
Mi piel en silencio grita
Oxígeno para respirar
Respirar de esta falta de ti
Respirar de esta ausencia de mí
Respirar para sentir mejor
Respirar para aliviar el dolor
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Hoy necesitaría la invasión de mi espacio personal
Pero no
Hoy no lo habrá
No habrá abrazos, no habrá tu abrazo
Hoy no lo habrá
El dolor por momento se hace casi insoportable
Pero lo que no te mata te hace implacable
Cada uno en su universo siente su dolor como algo inmenso
El amor nos da la vida
Y su ausencia nos mata un poco cada día
Mi piel en silencio grita
Sácame de aquí
Mi piel en silencio grita
Oxígeno para respirar
Respirar de esta falta de ti
Respirar de esta ausencia de mí
Respirar para sentir mejor
Respirar para aliviar el dolor
Respirar para sentir que estoy viva
Y puedo respirar sin ti
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Respirar
Necesitaba compartirla porque no puede expresar más y mejor..
Esta vez la lluvia es dentro de mí.
Dudo en si basarme en una película para arreglar mi situación en el mundo real. Para romper el bucle en el que ando metida.
"Salvando las distancias" ha sido lo que precisamente me ha hecho replantearme si ser fiel a su guion o si seguir pensando que en la vida real las cosas así no pasan. Pero está tan basada en mi historia... Tanto que no he dejado de verme reflejada en esa periodista que tiene que elegir entre ella o él. O en ese apasionado de la música que se encuentra en la misma situación que ella.
¿Y si separados un tiempo conseguimos más? Sin oprimirnos, nis anularnos como llevamos haciendo ya demasiado tiempo, y no precisamente sin darnos cuenta. Porque conscientes somos, y mucho.
Qué irónico suena.. Estar separados. Como si nuestro día a día no se basara en eso ya.
Toda situación ilógica tiene su límite, incluso en las películas, y hoy he sabido darme cuenta.
Mentiría si dijera que no siento miedo. Pánico. A hacerme daño, a hacerle daño. A actuar y equivocarme una vez más. A no poder recuperar lo poco que ahora tenemos.
Pero sí es cierto que algo hay que hacer. Y hay que hacerlo ya. Mas bien, algo tengo que hacer porque parezco ser la que tiene que tomar la decisión. Me siento ante el hecho de tener que decidir sola. Tomar o dejar algo que dos estamos viviendo. Como si de mi únicamente dependiera el fracaso o la victoria. Y tampoco es justo. El miedo es mutuo y la valentía debe ser mutua también. Porque después de todo, si esto no es de dos en todos lo sentidos, ¿qué hacemos calentándonos tanto la cabeza juntos?


jueves, 7 de julio de 2016

PLUVIOFILIA: Amor por la lluvia

Muchos dirán que odian la lluvia, que es pegajosa, que te estropea el peinado o el alisado del pelo, que te encrespa y te agobia, que te empapa completamente. Muchos temen a los truenos y los relámpagos. Y otros tantos ven el gris de los días de lluvia demasiado tristes como para salir de casa y disfrutarlos.

A mí la lluvia me purifica. A mí me da ese momento que necesito para sacar la respuesta que tantos días llevo buscando. La lluvia me empapa, me encrespa el pelo y me mancha los zapatos de barro, pero me hace ver que igual ese día me he basado demasiado en mi apariencia, en mi exterior, y que me he detenido muy poco en mirar a mi interior.Estamos tan centrados en que pintas llevamos que olvidamos que igual llevamos el ánimo cogido con pinzas de la ropa en un día de mucho levante.


No hay nada como un día de pleno verano con menos calor, más nubes y el olor a tierra mojada. Ese olor que te prevé la lluvia. Yo en días así ya me levanto diferente. Mi chip mental cambia automáticamente y me hace reflexionar sobre completamente todo. Me ayuda a ver las cosas con perspectiva. Elimina ese bloqueo provocado por demasiados días de calor, de sol y de pegajosidad. ¡El sol sí que es pegajoso! La lluvia cesa, el calor del sol es permanente, al menos si vives en la sartén de España como es mi caso.

Para mí la lluvia no es inconveniente, al igual que el negro es elegante y no triste. El café no es demasiado amargo y el chocolate líquido empalaga demasiado.La lluvia no te despeina, la lluvia te enseña a que despeinada estás mejor, más guapa y menos encrespada, natural. Del mismo modo que tu personalidad no la definen tu color de pelo, de ojos o la ropa que has tenido ganas de ponerte ese día.


La lluvia es semáforo en rojo que te frena cuando vas en picado a caer en algo que no debes. Cuando te centras demasiado en algo que no merece mucho de tu tiempo.

sábado, 18 de junio de 2016

A veces lloro. Como todo el mundo sí. Y que odio llorar, eso también. Siempre lo he odiado porque es un claro signo de debilidad. De límite. Ese momento en que estallas porque no puedes más con esa emoción que llevas dentro, sea buena o mala.
A veces lloro acompañada, porque sola hay veces que no me sale. Solo estallo en ese momento en que cuento lo que me pasa, eso que está dentro y no consigo sacar fuera. Últimamente me pasa demasiado, más de lo que me gustaría. Porque nunca me ha gustado la acción de llorar con público de audiencia.
Que llorar es liberador. Bueno, permítanme que les discuta. Llorar es liberador cuando lo que necesitas es llorar. A veces esa libertad tiene que venir más acompañada de una risa catártica, pero no viene. Viene con lágrimas y entonces no te liberas. Al contrario, si puedes aun más te hundes. Aun más te desesperas y te jodes si, hablando en plata.




viernes, 17 de junio de 2016

Hoy entré a escribir, a hablar sobre lo que me rondaba dentro, pero antes decidí pasar por un blog al que llevo enganchada ya bastante y el cual nunca me da tiempo a expresarme por mi misma, porque es tan preciso, es tan yo, que hasta yo misma me sorprendo; y siempre se me adelanta.
Hoy no ha sido menos y como todo lo que quería decir, ya se ha dicho y como dice su dueña: “nada de lo que salga del corazón debe ser modificado”; ¿para que modificar eso que me has sabido sacar de dentro?
Os dejo el enlace y espero que disfrutéis tanto como yo lo he hecho encontrándome a mí misma en sus palabras. 
#Lachicadelosjueves
https://lachicadelosjueves.com/2016/06/13/palabras-para-cuando-seas-mayor/


domingo, 5 de junio de 2016

A distancia...
Cuando tienes una relación a distancia, el móvil, el ordenador, una llamada, Skype o Whatsapp se convierten en tus armas inseparables.
Mucha gente ve este tipo de relaciones como irreales, ficticias; y tal vez no estén muy equivocados.
Realmente cuando te sumerges en una relación de pareja de este tipo puedes llegar a tener el sentimiento de que hasta tu misma la valoras menos, que esa persona no es tan novio tuyo y que ni tu eres tan novia para él.
Perdemos entre pantallas el valor de las miradas, de los besos, de los abrazos... Que por mucho que me digas "estoy aquí" no estás. Que por mucho que me quieras hacer ver que soy la misma prioridad que puedas darle a una persona "real", no lo soy. 
Una pareja en la distancia es pareja, pero a la vez no lo es. Es amor y no. 
Es más de celos, más de inseguridades, más de mentiras, más de paciencia y más de volverse loco/a pensando.
Pero a veces no eliges lo que viene. A veces no. Nunca.
Simplemente nos limitamos a vivir con lo que nos ha tocado. Como si jugáramos cada día a la tómbola. Como si hubiera que conformarse.
Y piensas que no es justo y te quejas mil veces, pero eso no sirve de nada.
"Sal y distráete", te dirán. Pero cuando vuelvas los problemas seguirán en el mismo sitio en el que los has dejado. Parpadeando con una lucecita roja de una llamada perdida en el contestador. Porque mientras tu te divertías él no podía hacerlo contigo. Porque mientras tú te divertías, él estaba llorando en casa porque necesitaba más de ti.
La misma situación que tú misma viviste la semana anterior pero a la inversa...

jueves, 2 de junio de 2016

La era de la tecnología
Solemos escuchar decir que “una imagen vale más que mil palabras”, pero basándome en mi gusto por la lectura y por qué no, por el propio lenguaje de las palabras escritas, no habrá nunca una imagen que pueda expresarme más que un conjunto de palabras dispuestas a hacer sentir.
Antes de leer este libro ya tenía mi 
propia crítica hacia la gran invasión llevada a cabo por las nuevas tecnologías en nuestra vida diaria; pero con el aporte del libro ahora veo las cosas aun más claras. Es una verdadera lástima que estemos tan controlados por estos nuevos inventos. Tan inmersos en lo que llega a nosotros a través de una pantalla más que en lo que nos está diciendo nuestro amigo sentado frente a nosotros mientras tomamos una coca-cola en algún bar.
Los niños ya no saben jugar a juegos en la 
plaza. No saben las miles de formas y juegos que existen para no aburrirse sin tener que llevar en las manos un móvil, una consola o un ordenador.
Considero que tuve la suerte de nacer en un
tiempo en el que estas tecnologías aún no estaban muy arraigadas a la vida diaria. Ya apuntaban maneras pero aún no se había llevado al extremo de hoy día. En el colegio aun te mandaba la profesora a por tizas para escribir en la pizarra, en lugar de pedirme que avisara al técnico para que viniera a encender el ordenador o la pizarra digital porque nadie tenía idea de cómo funcionaba ese “aparatejo”. Pero hoy si. Hoy no hay un solo día en que puedas pasar sin entrar a buscar algo en Internet. Y ya no solo por decisión propia y voluntaria, sino por obligación. La vida se ha apegado tanto a la cibernavegación, los móviles y los ordenadores que hasta el dinero de tu cuenta bancaria mueves sin salir de casa y sin apartarte de la pantalla. Sin tener que relacionarte con tu vecino al salir de casa para ir al banco. Sin tener que hablar con la gente que este delante de ti mientras esperas tu turno. Sin relacionarte con nadie. Solo una exagerada y dependiente relación con unas cuantas teclas y un cristal luminoso.
Si además a todo esto incluimos lo que nos explica Giovani Sartori en su libro “Homo videns”, sobre que la televisión y todas esas nuevas tecnologías acaban con nuestra capacidad de abstracción y razonamiento, ¿es entonces de verdad tan beneficioso como se proclama? Es cierto que gracias a Internet y a la televisión puedes tener una visión del mundo que tal vez sin ellos no tendrías. No todo el mundo puede irse por ejemplo a vivir a América del sur y experimentar la situación que allí se vive. Pero por otro lado no es una visión realista la que recibes porque como bien se dice en el libro, la televisión te muestra aquello que puede y aquello que quiere, todo está medido y limitado; y a la vez Internet te aporta una experiencia secundaria vivida por otros y de la que realmente no puedes aprender por no haberla experimentado tú mismo. Entonces realmente, el beneficio de esta era tecnológica es más si te mantienes ignorante y no aplicas el razonamiento que este libro te aporta.
Que todo esto que comento se vea desembocado 
en errores que se llevan a cabo en el sistema democrático debido a esa falta de raciocinio no me asombra pero sí que me impacta. Me impacta en el sentido de que soy realista y sé que el problema está ahí, pero cuando de verdad te lo ponen delante de los ojos deseas que ojalá no fuera, que solo fuera imaginación tuya. Imaginación que por desgracia no queda solo en eso, sino que es la clara realidad a día de hoy.
Otro punto que me parece muy acertado que se 
comente en el libro es que las cadenas no son competitivas para aportar beneficios a la población, sino que se limitan a copiar las ideas unas de otras e intentar remontar en alguna cualidad. No buscan la originalidad, la diferencia. En cuanto a esto estamos cansados de ver como cadenas de televisión de empresas privadas compiten por tener más audiencia en su programación. Pero no en distinta programación, sino en copias casi idénticas de programas o series que nos hacen tener que escoger entre blanco o blanco. No hay variedad. Aunque claro si hacemos uso del “falso razonamiento” que la televisión quiere que tengamos si deberíamos ver esa variedad pues entre dos programas de cocina en diferentes cadenas, los cocineros son diferentes y los platos que cocinan también. Eso es distinción, o esa es la falsa distinción que la televisión nos aporta.
Por último, haría referencia ya que en un 
futuro yo me veo implicada en ello, el tema que se trata sobre las entrevistas casuales llevadas a cabo a pie de calle a los viandantes. También aquí coincido con el autor del libro. Veo totalmente claro que la televisión hace uso de esas entrevistas para tapar y que no nos demos cuenta de que realmente no es la opinión del pueblo la que nos muestra. Esas preguntas que se hacen han sido “precocinadas” y preparadas para obtener las respuestas con la información que la televisión quiere enseñarnos. Después de todo, la televisión es un gran negocio y, ¿quién va a querer morder la mano que le da de comer? La televisión no puede hundirse a sí misma, ni va a cambiar la falsedad de la imagen, pero nosotros sí que podemos hacer que su influencia se reduzca. Suelo considerarme una apasionada de la lectura. Y como mencionaba al principio de mi crítica, jamás vi una película que me mostrara mejor que aquello que me había hecho sentir un libro. El trabajo de la cultura escrita, la lectura, los libros, ya me han ganado a mí, ahora se trata de hacer que también se gane a otros. Pero sin mentiras, solo con la verdad. A diferencia de esa “verdad” que las imágenes y la televisión nos muestra.

jueves, 19 de mayo de 2016

Lejos
Alejarte hasta de ti misma. Apartarte un tiempo.
Cuando estás tan cansada que tu mente ya no responde, ni escribir sale ya.Eso me ha mantenido alejada por un tiempo de aquí, aparte de que tampoco considero que deba ser una obligación venir a escribir aquí. Creé esto con la función de desahogarme y dar a conocer un poco mi forma de sentir, ver, hablar y explicar. 
Y en este tiempo he visto tantas cosas... me he indignado (porque de pronto te das de bruces con que la poca gente que tenías alrededor que sabías que estaban siempre ahí a pesar de todo, ahora tampoco ellos están), me han hecho daño (diciéndome que no soy todo lo correcta que debería, exigiéndome ser quien no soy, hablando de mi y de mi forma de ser sin conocerme ni entenderme..), he llorado (y mucho, porque por fuera puedes fingir ser de piedra y una risueña empedernida pero lo que queda dentro... lo que queda dentro solo lo sientes y padeces tú), he sentido (amor, rabia miedo, estrés, angustia, felicidad, ansiedad, emoción), he reído a carcajadas (porque a pesar de toda esa gente que no te aprecia ni pone interés en ti, siempre quedan ciertas personas que si que están, que saben hacerte pasarlo bien. Que saben llevarte a la calle a lo loco y hacerte recogerte a las tres y pico de la mañana de un lunes perdidos por la ciudad montados en un bus nocturno que no sabes muy bien a donde va a llevarte. Y te ríes. Te desahogas y olvidas por un momento todo eso que te oprime desde las ocho de la mañana en que hables los ojos muerta de sueño, hasta las dos de la madrugada que consigues cerrarlos después de un día de perros).
Cuando estás lejos, cuando consigues mirarte de lejos, puedes hundirte en ti misma porque ves el gran círculo de cosas no agradables que te rodean, pero a la vez puedes conseguir ver el pequeño punto que está entre todas ellas y donde se encuentran los momentos que valen. Los momentos que quedan. Y entonces, decides levantarte, acercarte y darte otra oportunidad. Porque tu puedes y porque tu quieres.
 
 

sábado, 23 de abril de 2016

¿Qué es amor?

El amor tiene cierta similitud a la droga. No sabes lo que es hasta que de pronto lo tienes al alcance de la mano y tras mucho dudar, al final decides probarlo. Y sabes que puede perjudicarte, pero piensas… ¿y si no es tan malo como dicen y te ayuda en algo?Además como suelen decir esas personas, esos humanos hechos en serie que son meras copias de otros: “muchos lo hacen, ¿por qué yo no?”Y el amor te atrapa, como la droga, como un vicio. Y lo haces una necesidad. Llevado al exceso hasta una obsesión. Los hay que saben frenarlo, pero otros muchos tantos por mucho que lo intentan se queda en eso, en el intento.Los hay que se aburren y lo dejan, o tal vez dieron con algo mucho más aburrido que ellos mismos. Y también están los que se pasan toda la vida dudando en probarlo. No fiándose del todo. No saltando a la piscina.El amor te estruja el bolsillo, sí, como la droga. Te hace mentir, te engaña y te enseña a engañar, sí, como la droga.Y el amor es así porque no sabemos sentirlo. No sabemos cómo hacer uso de ese sentimiento. No sabemos lo que es y la mayoría de veces tampoco darlo.No nos damos cuenta de que por amor, hoy estamos aquí. De que por amor hoy miras a tu alrededor y ves gente que te rodea. Que te quiere. Que cuida de ti. A pesar de todo. A pesar de las discusiones, gritos y malas contestaciones que tengamos a veces. El amor no es solo amar. También es cariño, es ternura, es esperanza, es pasión y deseo, familia y un sentimiento. Que no se nos olvide. Que por mucho que reneguemos del amor y digamos que no existe (me incluyo), el amor está ahí, solo es que nosotros intentamos evitarlo. El amor te va a atrapar, si es que aun no te ha atrapado.Pero claro, en un mundo de mentiras, ira, violencia, estereotipos y maldad, ¿Qué podemos esperar que no sea eso?Vemos el amor tan irreal y surrealista, que culpamos a ese sentimiento tan puro de todo lo que he mencionado anteriormente.La culpa no es del amor, la culpa es de nosotros, que no sabemos qué es.  


jueves, 21 de abril de 2016

La fugacidad de un pensamiento

De pronto te decides. Tomas las riendas de tu situación e intentas cambiar esos aspectos de ti que pueden traerte problemas. Decides ser más segura, más confiada, más fría (lo definiría yo). Que vas a tener ideas más positivas y olvidar todos esos sentimientos de defensa, de retracción, los celos, el autorrechazo... Pero aun así en el fondo tienes la idea de que no es justo. De que si tú lo estás intentando con todas las ganas, ¿por qué te siguen poniendo a prueba y tirando de ti hasta ver cuanto aguantas? En conclusión, jugando con el límite de tu paciencia. Esa que desde luego a mi no me dieron de nacimiento.
A veces nos juzgamos demasiado a nosotros mismos y a veces culpamos demasiado a los demás de lo que nos pasa. No existe el punto medio. Solo sabes que andas perdida entre la gente sin saber cual será el sitio que debes ocupar. Y la gente te azuza, te señala, te recrimina y critica como eres. Pero como bien dicen, que se pongan tus zapatos. Que a veces las enfermedades físicas o los problemas más notorios no tienen por qué afectar más y ser peores que los que se encuentran en la mente de uno mismo.
Porque en la mente encontramos la fugacidad de los pensamientos, de las ideas, de los razonamientos; que es esa misma fugacidad la que al fin y al cabo, y juntándose con las contradicciones de la vida, las que nos vuelven locos y nos hacen dudar hasta de nuestra propia sombra.
 

martes, 12 de abril de 2016

El auge de la hipocresía
Hoy me surge venir a comentar aquí un hecho público. Un escándalo para lo sociedad que anda como loca con críticas por aquí y por allá.
Polémica social con la llamada Laura Escanes y conocida públicamente como “novia de Risto Mejide”.
No he podido dejar pasar el tema, pues me lleva persiguiendo sin yo querer hacerle caso, algunas semanas.
Quien no conoce a esta chica aun, que no desespere, lo hará. Y seguramente no por sus acciones, méritos o idas y venidas; sino por las críticas a las que lleva estando sometida desde que empezó su relación con el conocido publicista y crítico.
Resulta que esta sociedad de la que somos participes, no acepta que una chica de 19 años esté saliendo con alguien que duplica su edad. ¡Esto resulta ser algo espantoso! Porque, y cito: “Ella se aprovecha de su dinero. Ella quiere fama. Ella es una cría y él se quiere aprovechar de ella que es un viejo.” Y pongo un enoooorme ETC. a continuación porque los comentarios que se han hecho en nombre de la pareja pueden ser infinitos.
Esa misma sociedad que no se corta un pelo en decir todas estas burradas a cerca de estas personas, que no se cortaron en hablar de las que vinieron antes y que estoy segura no lo harán de las que vengan en un futuro; es la misma sociedad que se proclama en avance, en progreso, una sociedad del siglo XXI que tanto nos gusta llamarle, haciendo comparación con las sociedades antiguas de siglos pasados.
¿Pero no es esto una clara mentira? ¿No es esto mismo a lo que podríamos llamar sin tapujos, “una sociedad cotilla y maleducada”? Porque a mí no me cabe duda de que lo es.
Y es cierto que los personajes públicos se prestan a una vida pública inventada. A que se cree bulos sobre ellos. Que cada persona puede dar su opinión cuando, como y donde quiera. Que somos libres para todo, pero no somos libres para privar la libertad de otros. ¿Qué hipócritas no? Queremos poder decir lo que nos plazca pero no nos damos cuenta de que hablando sin saber, opinando sin respeto ni educación y haciendo juicios sobre la vida de otras personas; las privamos de libertad a ellas.
Y me parece genial que esta chica quiera aprovechar lo que su pareja pueda aportarle para poderse abrir camino en el mundo y crear su propio espacio personal público. Encontrar un oficio y llevar su vida. Porque ya habrán ajustado cuentas entre ellos de lo que cada cual puede aportar a la relación y a la otra persona. No nos vamos a meter también en si hacen la compra de la semana a medias o siempre es uno el que paga.
Porque al fin y al cabo, ¿qué más da el coche que lleva aquel futbolista o donde va de compras aquella cantante?
Eso ni te aporta ni te quita nada a ti personalmente. Eso ni te hace feliz ni te da tristeza. Eso no te va a dar de comer, como dirían nuestros abuelos.
No seamos dependientes de “la salsa rosa”, no nos dejemos engañar por aquello que nos atonta y nos impide pensar en lo verdaderamente importante. No dediquemos tanto tiempo a la vida de los demás y pensemos más que a lo mejor no tenemos idea de arte, de gastronomía, de lugares del mundo. Dedica tiempo a tu cultura, a ti, que eso es lo que te va a ayudar sea más o menos.
En cambio, aunque opino todo esto sí que debo hacer crítica de cierta actitud de Risto. Hace unos días publicó en una red social como Laura firmaba su primer contrato con una editorial. En dicha publicación introducía un fragmento del libro a publicar por ella y alababa el “enorme” esfuerzo que la chica había hecho para conseguir firmar ese contrato.
Seamos realistas. Siendo él publicista y estando metido en ese mundillo público. ¿Cuánto cuesta que te publiquen un libro? ¿Cuánto nivel de talento te exigen las editoriales?
Porque conozco muchos rechazos de editoriales a libros geniales, a escritos que te ponían los pelos de punta. Y ahí siguen, luchando cada día, rotando por cientos de editoriales a ver si consiguen publicar. Crean blogs, reparten folletos, piden ayuda.
Eso es para mí un gran esfuerzo. Eso es para mí un mérito. Que te digan que no eres lo suficientemente bueno y tú lo sigas intentando a pesar de todo.

Me parece genial que él sea el apoyo de ella para abrirse camino. Ojalá muchos tuviéramos esa posibilidad y recibiéramos ese apoyo, pero si me lo permites Risto, esa publicación derrocha hipocresía por las cuatro esquinas del mensaje.

jueves, 7 de abril de 2016

Y perder el norte


A veces perdemos el norte. A veces fingimos perdernos entre la multitud a modo de que no nos encuentren. A veces pulula tanto desorden a tú alrededor que no sabes ni cómo ni cuándo ordenarlo. No sabes qué tirar, qué quedarte y que no llegar ni a remover. Porque anda todo tan revuelto que ni tu propia esencia encuentras.
Muchos te asegurarán que ese desorden es el que te hace única/o a ti. Que el estar perdida/o, es parte de sentir, de emocionarse, de llevar a cabo, de vivir..

Soy de las que suele decir que la vida sin contratiempos, esos contratiempos de los que tanto nos andamos quejando todos los días, sería muy aburrida y ese aburrimiento también nos molestaría y entonces volveríamos a quejarnos de nuevo.