viernes, 17 de junio de 2016

Hoy entré a escribir, a hablar sobre lo que me rondaba dentro, pero antes decidí pasar por un blog al que llevo enganchada ya bastante y el cual nunca me da tiempo a expresarme por mi misma, porque es tan preciso, es tan yo, que hasta yo misma me sorprendo; y siempre se me adelanta.
Hoy no ha sido menos y como todo lo que quería decir, ya se ha dicho y como dice su dueña: “nada de lo que salga del corazón debe ser modificado”; ¿para que modificar eso que me has sabido sacar de dentro?
Os dejo el enlace y espero que disfrutéis tanto como yo lo he hecho encontrándome a mí misma en sus palabras. 
#Lachicadelosjueves
https://lachicadelosjueves.com/2016/06/13/palabras-para-cuando-seas-mayor/


domingo, 5 de junio de 2016

A distancia...
Cuando tienes una relación a distancia, el móvil, el ordenador, una llamada, Skype o Whatsapp se convierten en tus armas inseparables.
Mucha gente ve este tipo de relaciones como irreales, ficticias; y tal vez no estén muy equivocados.
Realmente cuando te sumerges en una relación de pareja de este tipo puedes llegar a tener el sentimiento de que hasta tu misma la valoras menos, que esa persona no es tan novio tuyo y que ni tu eres tan novia para él.
Perdemos entre pantallas el valor de las miradas, de los besos, de los abrazos... Que por mucho que me digas "estoy aquí" no estás. Que por mucho que me quieras hacer ver que soy la misma prioridad que puedas darle a una persona "real", no lo soy. 
Una pareja en la distancia es pareja, pero a la vez no lo es. Es amor y no. 
Es más de celos, más de inseguridades, más de mentiras, más de paciencia y más de volverse loco/a pensando.
Pero a veces no eliges lo que viene. A veces no. Nunca.
Simplemente nos limitamos a vivir con lo que nos ha tocado. Como si jugáramos cada día a la tómbola. Como si hubiera que conformarse.
Y piensas que no es justo y te quejas mil veces, pero eso no sirve de nada.
"Sal y distráete", te dirán. Pero cuando vuelvas los problemas seguirán en el mismo sitio en el que los has dejado. Parpadeando con una lucecita roja de una llamada perdida en el contestador. Porque mientras tu te divertías él no podía hacerlo contigo. Porque mientras tú te divertías, él estaba llorando en casa porque necesitaba más de ti.
La misma situación que tú misma viviste la semana anterior pero a la inversa...

jueves, 2 de junio de 2016

La era de la tecnología
Solemos escuchar decir que “una imagen vale más que mil palabras”, pero basándome en mi gusto por la lectura y por qué no, por el propio lenguaje de las palabras escritas, no habrá nunca una imagen que pueda expresarme más que un conjunto de palabras dispuestas a hacer sentir.
Antes de leer este libro ya tenía mi 
propia crítica hacia la gran invasión llevada a cabo por las nuevas tecnologías en nuestra vida diaria; pero con el aporte del libro ahora veo las cosas aun más claras. Es una verdadera lástima que estemos tan controlados por estos nuevos inventos. Tan inmersos en lo que llega a nosotros a través de una pantalla más que en lo que nos está diciendo nuestro amigo sentado frente a nosotros mientras tomamos una coca-cola en algún bar.
Los niños ya no saben jugar a juegos en la 
plaza. No saben las miles de formas y juegos que existen para no aburrirse sin tener que llevar en las manos un móvil, una consola o un ordenador.
Considero que tuve la suerte de nacer en un
tiempo en el que estas tecnologías aún no estaban muy arraigadas a la vida diaria. Ya apuntaban maneras pero aún no se había llevado al extremo de hoy día. En el colegio aun te mandaba la profesora a por tizas para escribir en la pizarra, en lugar de pedirme que avisara al técnico para que viniera a encender el ordenador o la pizarra digital porque nadie tenía idea de cómo funcionaba ese “aparatejo”. Pero hoy si. Hoy no hay un solo día en que puedas pasar sin entrar a buscar algo en Internet. Y ya no solo por decisión propia y voluntaria, sino por obligación. La vida se ha apegado tanto a la cibernavegación, los móviles y los ordenadores que hasta el dinero de tu cuenta bancaria mueves sin salir de casa y sin apartarte de la pantalla. Sin tener que relacionarte con tu vecino al salir de casa para ir al banco. Sin tener que hablar con la gente que este delante de ti mientras esperas tu turno. Sin relacionarte con nadie. Solo una exagerada y dependiente relación con unas cuantas teclas y un cristal luminoso.
Si además a todo esto incluimos lo que nos explica Giovani Sartori en su libro “Homo videns”, sobre que la televisión y todas esas nuevas tecnologías acaban con nuestra capacidad de abstracción y razonamiento, ¿es entonces de verdad tan beneficioso como se proclama? Es cierto que gracias a Internet y a la televisión puedes tener una visión del mundo que tal vez sin ellos no tendrías. No todo el mundo puede irse por ejemplo a vivir a América del sur y experimentar la situación que allí se vive. Pero por otro lado no es una visión realista la que recibes porque como bien se dice en el libro, la televisión te muestra aquello que puede y aquello que quiere, todo está medido y limitado; y a la vez Internet te aporta una experiencia secundaria vivida por otros y de la que realmente no puedes aprender por no haberla experimentado tú mismo. Entonces realmente, el beneficio de esta era tecnológica es más si te mantienes ignorante y no aplicas el razonamiento que este libro te aporta.
Que todo esto que comento se vea desembocado 
en errores que se llevan a cabo en el sistema democrático debido a esa falta de raciocinio no me asombra pero sí que me impacta. Me impacta en el sentido de que soy realista y sé que el problema está ahí, pero cuando de verdad te lo ponen delante de los ojos deseas que ojalá no fuera, que solo fuera imaginación tuya. Imaginación que por desgracia no queda solo en eso, sino que es la clara realidad a día de hoy.
Otro punto que me parece muy acertado que se 
comente en el libro es que las cadenas no son competitivas para aportar beneficios a la población, sino que se limitan a copiar las ideas unas de otras e intentar remontar en alguna cualidad. No buscan la originalidad, la diferencia. En cuanto a esto estamos cansados de ver como cadenas de televisión de empresas privadas compiten por tener más audiencia en su programación. Pero no en distinta programación, sino en copias casi idénticas de programas o series que nos hacen tener que escoger entre blanco o blanco. No hay variedad. Aunque claro si hacemos uso del “falso razonamiento” que la televisión quiere que tengamos si deberíamos ver esa variedad pues entre dos programas de cocina en diferentes cadenas, los cocineros son diferentes y los platos que cocinan también. Eso es distinción, o esa es la falsa distinción que la televisión nos aporta.
Por último, haría referencia ya que en un 
futuro yo me veo implicada en ello, el tema que se trata sobre las entrevistas casuales llevadas a cabo a pie de calle a los viandantes. También aquí coincido con el autor del libro. Veo totalmente claro que la televisión hace uso de esas entrevistas para tapar y que no nos demos cuenta de que realmente no es la opinión del pueblo la que nos muestra. Esas preguntas que se hacen han sido “precocinadas” y preparadas para obtener las respuestas con la información que la televisión quiere enseñarnos. Después de todo, la televisión es un gran negocio y, ¿quién va a querer morder la mano que le da de comer? La televisión no puede hundirse a sí misma, ni va a cambiar la falsedad de la imagen, pero nosotros sí que podemos hacer que su influencia se reduzca. Suelo considerarme una apasionada de la lectura. Y como mencionaba al principio de mi crítica, jamás vi una película que me mostrara mejor que aquello que me había hecho sentir un libro. El trabajo de la cultura escrita, la lectura, los libros, ya me han ganado a mí, ahora se trata de hacer que también se gane a otros. Pero sin mentiras, solo con la verdad. A diferencia de esa “verdad” que las imágenes y la televisión nos muestra.

jueves, 19 de mayo de 2016

Lejos
Alejarte hasta de ti misma. Apartarte un tiempo.
Cuando estás tan cansada que tu mente ya no responde, ni escribir sale ya.Eso me ha mantenido alejada por un tiempo de aquí, aparte de que tampoco considero que deba ser una obligación venir a escribir aquí. Creé esto con la función de desahogarme y dar a conocer un poco mi forma de sentir, ver, hablar y explicar. 
Y en este tiempo he visto tantas cosas... me he indignado (porque de pronto te das de bruces con que la poca gente que tenías alrededor que sabías que estaban siempre ahí a pesar de todo, ahora tampoco ellos están), me han hecho daño (diciéndome que no soy todo lo correcta que debería, exigiéndome ser quien no soy, hablando de mi y de mi forma de ser sin conocerme ni entenderme..), he llorado (y mucho, porque por fuera puedes fingir ser de piedra y una risueña empedernida pero lo que queda dentro... lo que queda dentro solo lo sientes y padeces tú), he sentido (amor, rabia miedo, estrés, angustia, felicidad, ansiedad, emoción), he reído a carcajadas (porque a pesar de toda esa gente que no te aprecia ni pone interés en ti, siempre quedan ciertas personas que si que están, que saben hacerte pasarlo bien. Que saben llevarte a la calle a lo loco y hacerte recogerte a las tres y pico de la mañana de un lunes perdidos por la ciudad montados en un bus nocturno que no sabes muy bien a donde va a llevarte. Y te ríes. Te desahogas y olvidas por un momento todo eso que te oprime desde las ocho de la mañana en que hables los ojos muerta de sueño, hasta las dos de la madrugada que consigues cerrarlos después de un día de perros).
Cuando estás lejos, cuando consigues mirarte de lejos, puedes hundirte en ti misma porque ves el gran círculo de cosas no agradables que te rodean, pero a la vez puedes conseguir ver el pequeño punto que está entre todas ellas y donde se encuentran los momentos que valen. Los momentos que quedan. Y entonces, decides levantarte, acercarte y darte otra oportunidad. Porque tu puedes y porque tu quieres.
 
 

sábado, 23 de abril de 2016

¿Qué es amor?

El amor tiene cierta similitud a la droga. No sabes lo que es hasta que de pronto lo tienes al alcance de la mano y tras mucho dudar, al final decides probarlo. Y sabes que puede perjudicarte, pero piensas… ¿y si no es tan malo como dicen y te ayuda en algo?Además como suelen decir esas personas, esos humanos hechos en serie que son meras copias de otros: “muchos lo hacen, ¿por qué yo no?”Y el amor te atrapa, como la droga, como un vicio. Y lo haces una necesidad. Llevado al exceso hasta una obsesión. Los hay que saben frenarlo, pero otros muchos tantos por mucho que lo intentan se queda en eso, en el intento.Los hay que se aburren y lo dejan, o tal vez dieron con algo mucho más aburrido que ellos mismos. Y también están los que se pasan toda la vida dudando en probarlo. No fiándose del todo. No saltando a la piscina.El amor te estruja el bolsillo, sí, como la droga. Te hace mentir, te engaña y te enseña a engañar, sí, como la droga.Y el amor es así porque no sabemos sentirlo. No sabemos cómo hacer uso de ese sentimiento. No sabemos lo que es y la mayoría de veces tampoco darlo.No nos damos cuenta de que por amor, hoy estamos aquí. De que por amor hoy miras a tu alrededor y ves gente que te rodea. Que te quiere. Que cuida de ti. A pesar de todo. A pesar de las discusiones, gritos y malas contestaciones que tengamos a veces. El amor no es solo amar. También es cariño, es ternura, es esperanza, es pasión y deseo, familia y un sentimiento. Que no se nos olvide. Que por mucho que reneguemos del amor y digamos que no existe (me incluyo), el amor está ahí, solo es que nosotros intentamos evitarlo. El amor te va a atrapar, si es que aun no te ha atrapado.Pero claro, en un mundo de mentiras, ira, violencia, estereotipos y maldad, ¿Qué podemos esperar que no sea eso?Vemos el amor tan irreal y surrealista, que culpamos a ese sentimiento tan puro de todo lo que he mencionado anteriormente.La culpa no es del amor, la culpa es de nosotros, que no sabemos qué es.  


jueves, 21 de abril de 2016

La fugacidad de un pensamiento

De pronto te decides. Tomas las riendas de tu situación e intentas cambiar esos aspectos de ti que pueden traerte problemas. Decides ser más segura, más confiada, más fría (lo definiría yo). Que vas a tener ideas más positivas y olvidar todos esos sentimientos de defensa, de retracción, los celos, el autorrechazo... Pero aun así en el fondo tienes la idea de que no es justo. De que si tú lo estás intentando con todas las ganas, ¿por qué te siguen poniendo a prueba y tirando de ti hasta ver cuanto aguantas? En conclusión, jugando con el límite de tu paciencia. Esa que desde luego a mi no me dieron de nacimiento.
A veces nos juzgamos demasiado a nosotros mismos y a veces culpamos demasiado a los demás de lo que nos pasa. No existe el punto medio. Solo sabes que andas perdida entre la gente sin saber cual será el sitio que debes ocupar. Y la gente te azuza, te señala, te recrimina y critica como eres. Pero como bien dicen, que se pongan tus zapatos. Que a veces las enfermedades físicas o los problemas más notorios no tienen por qué afectar más y ser peores que los que se encuentran en la mente de uno mismo.
Porque en la mente encontramos la fugacidad de los pensamientos, de las ideas, de los razonamientos; que es esa misma fugacidad la que al fin y al cabo, y juntándose con las contradicciones de la vida, las que nos vuelven locos y nos hacen dudar hasta de nuestra propia sombra.
 

martes, 12 de abril de 2016

El auge de la hipocresía
Hoy me surge venir a comentar aquí un hecho público. Un escándalo para lo sociedad que anda como loca con críticas por aquí y por allá.
Polémica social con la llamada Laura Escanes y conocida públicamente como “novia de Risto Mejide”.
No he podido dejar pasar el tema, pues me lleva persiguiendo sin yo querer hacerle caso, algunas semanas.
Quien no conoce a esta chica aun, que no desespere, lo hará. Y seguramente no por sus acciones, méritos o idas y venidas; sino por las críticas a las que lleva estando sometida desde que empezó su relación con el conocido publicista y crítico.
Resulta que esta sociedad de la que somos participes, no acepta que una chica de 19 años esté saliendo con alguien que duplica su edad. ¡Esto resulta ser algo espantoso! Porque, y cito: “Ella se aprovecha de su dinero. Ella quiere fama. Ella es una cría y él se quiere aprovechar de ella que es un viejo.” Y pongo un enoooorme ETC. a continuación porque los comentarios que se han hecho en nombre de la pareja pueden ser infinitos.
Esa misma sociedad que no se corta un pelo en decir todas estas burradas a cerca de estas personas, que no se cortaron en hablar de las que vinieron antes y que estoy segura no lo harán de las que vengan en un futuro; es la misma sociedad que se proclama en avance, en progreso, una sociedad del siglo XXI que tanto nos gusta llamarle, haciendo comparación con las sociedades antiguas de siglos pasados.
¿Pero no es esto una clara mentira? ¿No es esto mismo a lo que podríamos llamar sin tapujos, “una sociedad cotilla y maleducada”? Porque a mí no me cabe duda de que lo es.
Y es cierto que los personajes públicos se prestan a una vida pública inventada. A que se cree bulos sobre ellos. Que cada persona puede dar su opinión cuando, como y donde quiera. Que somos libres para todo, pero no somos libres para privar la libertad de otros. ¿Qué hipócritas no? Queremos poder decir lo que nos plazca pero no nos damos cuenta de que hablando sin saber, opinando sin respeto ni educación y haciendo juicios sobre la vida de otras personas; las privamos de libertad a ellas.
Y me parece genial que esta chica quiera aprovechar lo que su pareja pueda aportarle para poderse abrir camino en el mundo y crear su propio espacio personal público. Encontrar un oficio y llevar su vida. Porque ya habrán ajustado cuentas entre ellos de lo que cada cual puede aportar a la relación y a la otra persona. No nos vamos a meter también en si hacen la compra de la semana a medias o siempre es uno el que paga.
Porque al fin y al cabo, ¿qué más da el coche que lleva aquel futbolista o donde va de compras aquella cantante?
Eso ni te aporta ni te quita nada a ti personalmente. Eso ni te hace feliz ni te da tristeza. Eso no te va a dar de comer, como dirían nuestros abuelos.
No seamos dependientes de “la salsa rosa”, no nos dejemos engañar por aquello que nos atonta y nos impide pensar en lo verdaderamente importante. No dediquemos tanto tiempo a la vida de los demás y pensemos más que a lo mejor no tenemos idea de arte, de gastronomía, de lugares del mundo. Dedica tiempo a tu cultura, a ti, que eso es lo que te va a ayudar sea más o menos.
En cambio, aunque opino todo esto sí que debo hacer crítica de cierta actitud de Risto. Hace unos días publicó en una red social como Laura firmaba su primer contrato con una editorial. En dicha publicación introducía un fragmento del libro a publicar por ella y alababa el “enorme” esfuerzo que la chica había hecho para conseguir firmar ese contrato.
Seamos realistas. Siendo él publicista y estando metido en ese mundillo público. ¿Cuánto cuesta que te publiquen un libro? ¿Cuánto nivel de talento te exigen las editoriales?
Porque conozco muchos rechazos de editoriales a libros geniales, a escritos que te ponían los pelos de punta. Y ahí siguen, luchando cada día, rotando por cientos de editoriales a ver si consiguen publicar. Crean blogs, reparten folletos, piden ayuda.
Eso es para mí un gran esfuerzo. Eso es para mí un mérito. Que te digan que no eres lo suficientemente bueno y tú lo sigas intentando a pesar de todo.

Me parece genial que él sea el apoyo de ella para abrirse camino. Ojalá muchos tuviéramos esa posibilidad y recibiéramos ese apoyo, pero si me lo permites Risto, esa publicación derrocha hipocresía por las cuatro esquinas del mensaje.

jueves, 7 de abril de 2016

Y perder el norte


A veces perdemos el norte. A veces fingimos perdernos entre la multitud a modo de que no nos encuentren. A veces pulula tanto desorden a tú alrededor que no sabes ni cómo ni cuándo ordenarlo. No sabes qué tirar, qué quedarte y que no llegar ni a remover. Porque anda todo tan revuelto que ni tu propia esencia encuentras.
Muchos te asegurarán que ese desorden es el que te hace única/o a ti. Que el estar perdida/o, es parte de sentir, de emocionarse, de llevar a cabo, de vivir..

Soy de las que suele decir que la vida sin contratiempos, esos contratiempos de los que tanto nos andamos quejando todos los días, sería muy aburrida y ese aburrimiento también nos molestaría y entonces volveríamos a quejarnos de nuevo.

viernes, 11 de marzo de 2016

B.


Hola amiga. Hola hermana. Hola chica de la sonrisa permanente. Hoy escribo aquí para ti. Hoy me desahogo aquí hablando de ti, porque contártelo a ti ya no puedo. Porque te alejaron sin avisarme. Las miles de cosas que se nos quedaron atrás por compartir…
Ojalá volver el tiempo atrás, ojalá una de aquellas tardes sentadas en la acera de la calle comiendo esa tarrina de helado de oreo que a las dos nos volvía locas. Ojalá tu aquí conmigo, para poder protegerte, darte ánimos o que llores conmigo y no sola.
Ojalá amiga, porque no sabes la falta que me haces. Lo muy en falta que te hecho.
La de lágrimas que me has secado y que ahora yo no puedo secarte. La de sonrisas que me has obligado a dibujar en mi cara con tus mil locuras. Porque eres la más loca, la de la sonrisa mas radiante, la más fuerte. Y sé que piensas en mí, porque de alguna forma establecimos una conexión entre ambas. Porque por muchos años que pasen no me pienso olvidar de ti. Le hablaré también a todos de ti para que no te olviden, te lo prometo.
Y si no te permiten volver, iré yo a buscarte. Porque luego hablamos de no ser injustos y permitir que las personas crean en la religión que quieran. Pero hay religiones que no. Hay religiones que se merecen la extinción definitiva. Porque ya el dios de tu cultura me ha hecho más daño del bien que pueda hacerme jamás.
Ya van dos meses y aun sigo creyendo que estas en un viaje temporal. Que cuando menos lo espere estarás de vuelta. Apareciendo por mi casa con tu alegría infinita y abrazando a mis padres como has hecho desde el primer día.
Gracias por el cariño hermana, porque a veces sin él no sé que hubiera hecho.
Gracias. Porque me enseñaste que por muy mal que te vaya en la vida, sonreír siempre ayuda. Tu sonrisa infinita. Cuantas veces las he buscado en tus fotos en estos dos meses. Intentando contagiarme de ella.
Todo lo que quería me lo diste. Te hablé de que necesitaba a una persona especial con la que compartirme a mi misma y tú me ayudaste a tenerla. Es con la que hoy comparto mi día a día. Y eso te lo voy a agradecer siempre. Porque mi relación con él siempre me va a recordar a ti.
Te quiero amiga y aquí me tienes para siempre. Que alguna vez que otra te lo dije, pero que todas me parecen pocas. Porque sé que me necesitas. Así que en cuanto me sea posible estaré ahí. No voy a darme por vencida.
Una amistad así siempre está presente. Por más que pasen unos meses, unos años, una vida.

¿De qué sirve el miedo?

La mayoría de veces me siento perdida. Solo es que no sé si es aquí donde debo estar o si es aquí donde realmente voy a ser siempre feliz. Tal vez "aquí" no sea un lugar físico, tal vez "aquí" sea dentro de mí. En mí misma. ¿Soy feliz ahí? 
Tengo que trabajar duro en descubrirlo. Y puede que yo no sea una trotamundos y que nunca se me permita serlo, pero ya descubro cosas cada día a mi alrededor. Ya estoy conociendo mundo indirectamente. Solo tengo que dejarme a mí misma conocerlo. Tengo que abrirme a aquellas personas que van a mostrármelo y tengo que probar. Equivocarme, perdonarme, analizar, meditar conmigo misma y volverlo a intentar. Porque nunca es tarde.
Tengo que adaptarme al momento y no pedir adelantarme. Todo está ahora y tal vez ahora sea aquí y mañana en París, pasado en Amsterdam y a la semana siguiente cruzando en bici un puente de Nueva York, habiendo pasado antes por Bali y haber ido a visitar a un chamán de esos tan famosos.
Solo es cosa de seguir un camino que me lleve al punto de dar con el momento de empezar a trabajar el equilibrio y de nuevo iniciar otro camino para lograrlo.
¡Por eso la inseguridad y el sentirme rara conmigo misma! Solo es miedo. Miedo al cambio, porque después de todo de una manera u otra yo había ido trazando mi propio camino del equilibrio, fuera bueno o malo; y no es que ahora vaya a perderlo. No. Voy a tratar de trazar uno nuevo respecto a las nuevas situaciones. Seguir mi instinto y no privarme de absolutamente nada por el mero hecho de tener miedo a no saber. Si no sabes, ¡conoce! Entonces es el momento y es cuando hay que sacarse partido. Se debe exprimir al máximo cada cosa y analizar lo bueno y lo malo que produce en ti cada una de ellas.
Todo esto te ayudará a mantener el equilibrio.
Tal vez yo no haya solucionado nada hasta el momento pero estoy segura de que será un paso adelante. 
El camino no empieza y termina el mismo día y es muy importante el primer paso que se da al inicio de andarlo. El mio comienza hoy. Y tal vez yo aun no tenga mi palabra, pero estoy segura que en algún momento, la descubriré.
(Reflexión sacada a partir de la película, "Come, reza, ama". Muy recomendable)








miércoles, 9 de marzo de 2016

Magia

Para mi un libro es magia. De hecho, ¿por qué siempre asociamos la magia a los trucos que hacen esos magos populares que lo único que hacen es jugar al despiste? ¿Por qué eso es magia y conseguir sacar algo de tu mente y plasmarlo en un papel, no lo es?
Hay muchas veces que deseamos entrar en la mente de algunas personas y saber lo que piensan. Curiosamente muchos de los que desean esto, son también los que dicen que no les gusta leer y que es aburrido. No se dan cuenta que un libro es la forma mas sencilla y directa de entrar en los pensamientos de alguien y ser espectadores de su imaginación.
Para mi, ahí es donde está la magia, no en conseguir hacer aparecer un pañuelo en tu mano o un conejo en una chistera. Eso son meros trucos.
La verdadera proeza son las palabras, las páginas, las pastas de un libro; esa conexión invisible que se produce entre el autor y tú, pues aunque no lo conozcas has estado en su mente, en sus sueños o incluso a veces en sus momentos vividos, plasmados secretamente en una historia que simula ser inventada.

EL SONIDO


Ahora solo yo y la música, la música y yo...
Malú, para que los malos días tengan un poco de color y olvidar siga siendo fácil.
Taylor Swift, para relajarme.
Con Justin Bieber para soñar.
Selena Gómez, para arreglarme y bailar como una loca.
Hugo Salazar con un largo baño.
Un poco de Rosana para entender mejor el mundo y afrontarlo.
Alejandro Sanz y el amor.
Cantores de Híspalis, mi tierra.
Maldita Nerea y las cosas más bonitas que nos regala la vida.
Luis Miguel, el amor platónico de mamá.
Carlos Baute y algo de diversión.
Luis Fonsi para anotar letras.
Demi Lovato para coger fuerzas, momentos vividos..
La Oreja de Van Gogh, realidad.












martes, 8 de marzo de 2016

Prisas

Prisas.Siempre vamos con prisas. Siempre con un tiempo justo para hacer las cosas. Cronometrados por dos agujas pequeñas rodeadas de un cristal redondo que casi todo el mundo lleva en la muñeca. 
Y perdemos entre tiempo el valor de lo bonito. Se pierden las nubes del cielo bajo el que corremos a diario para llegar a tiempo allí a donde nos reclaman o simplemente nosotros mismos nos exigimos estar.

Hoy estaba sentada en la estación, esperando al tren que cojo cada día para volver a casa. Hacía dos minutos estaba corriendo como si no hubiera mañana para no perderlo. Prisas, muchas prisas. Para llegar a tiempo. Mirar el reloj y correr más. Pero entonces el tren se va. Son segundos los que me separan de estar dentro como una pasajera más, a estar fuera como una tonta mirando a los que si han llegado a tiempo. Tal vez haya sido mala suerte o tal vez algo quisiera que me quedara allí. Puede que algo tuviera que ocurrir y para ello era necesario perder ese tren y quedarme esperando en la estación. Nunca deberíamos subestimar a los contratiempos.
Y entonces me he sentado a esperar (algo que odio y que no se me da nada bien), pero lo he hecho; y hoy me he dado cuenta de los muchos detalles que nos perdemos por las prisas, por llevar un reloj en la mano, por dejar que el tiempo nos ordene la vida. 
De pronto, he mirado hacia arriba y me he encontrado con el techo de la estación, que por muy simple que parezca el hecho, al final es lo que me ha hecho reflexionar y ha sido la inspiración de este post.
Nunca antes me había parado a mirar el techo y resulta que tiene una decoración curiosa. Decoración que ocupó dedicación y esfuerzo a quien diseñara la estructura de la estación. Persona que esperaría ver reconocido su trabajo tal vez con el disfrute de que alguna persona se hubiera detenido a mirar. 
Pero realmente, y con las miles de personas que pasan por una estación cada día, ¿quién se para a mirar a su alrededor? ¿Quién se fija en el cielo cuando va en el tren de camino a casa en vez de ir mirando su móvil?
Yo hoy lo he hecho y aunque el tiempo apriete, detente a mirar. Porque nunca sabes lo que puedas encontrar en eso que te rodea y que no siempre eres capaz de ver.








 


viernes, 4 de marzo de 2016

EL VALOR DE LOS TATUAJES

¿Qué valor o sentido le damos a los tatuajes? ¿Por qué nos los hacemos a pesar de que provoca cierto dolor?
Que igual para algunos eso es insignificante, pero para aquellos que tenemos pánico a las agujas supone un gran esfuerzo. Sin embargo, hace cuatro semanas que luzco el mío.
A mi parecer el hecho de hacerte un tatuaje no es menos que una exteriorización de ti mismo. Puede representar un sentimiento hacia algo o alguien, un aliento de ánimo, un recuerdo, un miedo, una alegría o simple/complejamente una parte de ti. 
Todos tenemos cosas dentro que no dejamos que nadie sepa o que nadie entienda, o tal vez casi nadie. La mayoría de veces son esas cosas las que exteriorizamos en nuestra piel, ¿el fin?, no lo sé. Tal vez sea una llamada de atención para que vean que también somos especiales; tal vez una búsqueda de libertad de esos sentimientos, ideas o recuerdos; o tal vez tan solo busquemos atraer a la realidad esas cosas que conservamos guardadas y decidimos darles también cabida en el mundo real a modo de tenerlas más presentes.
Yo escogí Sonido Blanco, escogí esto mismo. Porque esta es mi mayor forma de plasmar en la realidad lo que hay dentro de mí. Ese mundo paralelo a éste que ni yo misma logro entender la mayoría de veces.
Sacar Sonido Blanco es como desnudar una parte de mi yo más real, algo demasiado mío.
De algún modo se hará ver pero sé que muchos no llegarán a entenderlo y tampoco quiero que lo hagan, porque a veces el no entendernos nos regala tiempo, tiempo que aprovechamos para descubrirnos.