domingo, 21 de agosto de 2016

Con todo el amor, a los POSTURITAS
Mi madre siempre me dijo: "si nadie se acerca así a ti de entrada quizás sea porque te ve inteligente y alguien interesante y tal vez le causes respeto o le de corte"
Que majas y confortantes son esas opiniones de las madres, ¿verdad?
Pero este fin de semana he visto por mi misma una vez más a lo largo de mi vida, que no es así. Y quien quiera que me demuestre lo contrario, aquí me tiene. 
Consigues reunir a alguna amiga el viernes o sábado, planear algo "típico" de lo que hacen los adolescentes un fin de semana, eso de salir a las tantas, arreglarse como si no hubiera mañana e ir a la zona donde hacen botellón y donde más ambiente hay. (Ya en esta frase se debe dar por hecho que para nada suelo hacer eso) Y unas cuantas horas dedicadas a descubrir si ese rollo de adolescente guay y "posturitas" me mola me han sido más que de sobra para poder decir que para un rato no está mal, pero que ese vicio que tienen la mayoría de emborracharse e ir a un parque a estar de pie con vasos en la mano hora tras hora es tremendamente aburrido. ¿Como lo consiguen? Porque a mí me costó muchísimo mantenerme entretenida. Y no es que tampoco sea una persona de poca conversación pero es que parece ser que se necesita "ser socio" de estas salidas porque como seas la nueva no mucha gente va a ser la que te preste atención y tiempo.
Simplemente terminas por ser el bicho raro, mi madre diría la única inteligente, pero ya sabemos, las madres y su forma de ponernos en un altar.
Que no me considero más que nadie ni mucho menos, solo soy una adolescente más de casi 19 años que intenta buscar su sitio y forjar su identidad con experiencias en la vida.
Una persona como cualquier otra pero que no quiere actuar como cualquier otra. Que eso de voy porque todos van me cansa y que eso de me paseo con un vaso de la bebida más fuerte y un cigarro en la otra mano mientras llevo el modelito que he tardado horas en elegir esta tarde, me aburre y se me hace repetitivo.
Y tampoco es que todo en la vida sea leer libros, de vez en cuando probar cosas opuestas a nosotros no están mal, pero tanto como para dedicar tantas horas de nuestra vida a hacer siempre lo mismo...
Muchos pueden darme la categoría de aburrida, sosa o poco popular. Como si estar en el punto de mira de todos fuera agradable. Y yo no sé que tendrán esos populares de especiales pero no me gustaría demasiado estar en su pellejo. Que agobio que todo el mundo diga, opine y comente sobre lo que haces o dejas de hacer. 
Si es cierto que tampoco el lado opuesto de que ni una sola persona se acerque porque sienta curiosidad por ti es una mierda, pero bueno después de ver en la sociedad que vivimos a mí ya no me sorprende nada. 

jueves, 11 de agosto de 2016

Me da coraje. No entiendo el hecho de que haya que callarse las opiniones, los sentimientos o las ideas que tengamos sobre las personas o sobre las actitudes de las personas. Me ha pasado en innumerables veces el hecho de que he sido sincera con lo que pensaba y sentía y la otra persona se lo ha tomado tremendamente mal. Tanto que ha vuelto la situación de tal manera que yo he quedado como la mala malísima de la historia. Es cierto que cuando te hacen una crítica o te dan una opinión que no muestra algo positivo de ti, a todos nos hace enfurruñarnos y tender a enfadarnos con esa persona por haberse atrevido a decirnos eso. Pero no le estamos teniendo en cuenta a esa persona lo sincera que está siendo. Cuando realmente decimos algo de una persona que no es digno de alabar (siempre que sea a la cara) y teniendo en cuenta que si lo decimos es para que se corrija porque es algo que obviamente nos molesta, todo lo que recibimos es un enfado y una serie de ataques injustificados en autodefensa. Por no hablar del típico "bueno pues nada dejamos de hablar y listo".
¡No! Es que no se trata de que no podamos hablar ni llevarnos bien. Se trata de que cada personalidad es diferente y que ni todo lo mío ni todo lo tuyo nos puede parecer bien. Por eso se hablan las cosas, por eso me arriesgo a decirte que algo que haces no me esta gustando. Como si a mi me agradara ir por ahí haciendo de maestra con la gente. ¡Y una mierda! A mi eso me da un palo que ni te imaginas. Pero a veces hay que hacerlo. A veces tienes que ser clara y directa. Sincera y atrevida. Aunque ahora todo el mundo me tome de borde. Aunque todos piensen que busco la perfección en quien me rodea.
La vida es compleja, colegui. Y desde luego no voy a soportar tener a mi lado y aguantar una actitud o acción que no me guste. Venga de quien venga.
He dicho.

viernes, 5 de agosto de 2016

Perdonar y olvidar


Acabo de volver de mis vacaciones, lo cual indica claramente que ahora empieza mi periodo de trabajo, esfuerzo, menos piscineo y mas apuntes. Pero he descansado. He descansado, aprendido y reflexionado sobre otras cosas que antes se me escapaban. Dicen que las vacaciones son para desconectar de todo y cuando me subí a ese avión ahora hace ya 15 días fue lo primero que me propuse pero a veces las situaciones del día a día no te hacen desconectar tanto. Como es habitual en mí y a falta de papel y boli a mano, cogí una de las notas del móvil y comencé a escribir aquello que me rondaba la cabeza.Así que aquí os va mi pequeña reflexión de ese día caluroso de Julio.


Es curioso. Todos hablamos de la palabra perdonar como si nada. Todos damos por hecho que sabemos perdonar y ser perdonados. Nos confiamos en que mañana ya se nos habrá pasado el enfado y con eso se habrá pasado también el daño.Dicen que perdonar es olvidar. ¿Realmente cuando decimos "te perdono", decimos a la vez "queda olvidado"? No lo creo. Las cosas no se olvidan de forma tan fácil como supone pronunciar la palabra mágica. Aunque a algunos hasta pronunciarla se les hace un mundo.Se perdona y pocas veces se olvida y que me digan lo contrario. Que a menos que tu mente sea similar a la del famoso pececito azul olvidadizo, algo que te ha hecho daño no se olvida así como así. Porque es un modo de autodefensa, para que nos vuelvan a hacer lo mismo. Que ya ves que tontería, al final caemos como borregos una y otra vez en el mismo error.Perdonar y olvidar son cosas diferentes y creo que tienen bastante fuerza ambos verbos como para ir separados. Por una parte visto así puede perjudicar en el sentido de que si no olvidas aquello que te hicieron no podrás perdonar nunca a esa persona porque constantemente lo tendrás presente, pero por otra parte también puede que el ser demasiado olvidadizo/a te haga pecar de idiota y todo el mundo se aproveche de ti. Porque sí, porque el ser humano es egoísta, egocéntrico idiota y para no quedar incompleto, aprovechado.